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25 de enero de 2021

El Emprendedor: ¿Se nace o se hace?

Las características innatas de un emprendedor y aquellas que debe aprender para desarrollar sus proyectos. Los motivos de éxito y fracaso de un emprendimiento, en tiempos en que el trabajo independiente cobra cada vez más relevancia. Estos y otros temas exploramos con Álvaro Acosta, presidente de Investor.

Entre los intensos cambios a los que nos sometió este año la pandemia de COVID-19 se destaca la mayor exploración del trabajo independiente en el mercado laboral. La “reinvención” de proyectos y adecuación de planes se pusieron de moda, en una población que de la noche a la mañana debió adaptarse al nuevo orden mundial que puso a la salud en primer lugar.

En este contexto, el emprendimiento viene ganando cada vez más espacios como alternativa de generación de ingresos en el país; pero lejos de ser un sueño que se conquista solo con buenas intenciones, requiere de un intenso y perseverante trabajo que debe ir acompañado de una adecuada preparación y una actitud particular.

Álvaro Acosta, presidente de Investor Casa de Bolsa, nos introduce al mundo de los emprendedores y relata los factores que pueden conducir al éxito o al fracaso de un emprendimiento. Una buena idea es indispensable, pero solo es el paso inicial.

¿Talento o preparación?

Ante la interrogante de si el emprendedor se hace o se nace, Álvaro Acosta reconoce que hay gente que tiene talento con ciertas características propias, como la disposición para dedicar “sangre, sudor y lágrimas” a un proyecto, sin horarios ni excusas para hacer lo que se deba hacer, con capacidad de visualizar el futuro y entender al mercado.

No obstante, destaca también a aquellos que sin contar con las cualidades “innatas” de un emprendedor, las fueron desarrollando con el tiempo, a través de la adquisición de conocimiento.

“Gente que aprendió a hacer algo y que un día vio la oportunidad de, eso que estaba haciendo, dejar de hacerlo bajo una estructura en la que era un empleado y pasar a ser empresario, y desarrollar ese producto o servicio ya de una manera propia”, relata al respecto.

“Uno nace emprendedor, pero uno puede compensar con disciplina, con esfuerzo, con dedicación, aprender sobre diferentes temas, convertirse en emprendedor y tener su propia empresa”.

Álvaro Acosta, presidente de Investor.

Diferencias entre emprendedor y empresario

Mientras el empresario es aquella persona que administra una empresa, el emprendedor es quien crea y construye la empresa, con una visión de dar una solución al mercado a través de un producto rentable y útil a la sociedad, según Acosta.

La empresa inicia así su vida, pasa por varias etapas y eventualmente puede terminar en manos de empresarios que no fueron los creadores. “Emprender es crear algo, hacer que nazca, uno puede ser empresario administrando algo que ya otro creó antes”, detalla.

Saber motivar a las personas, contratar al personal adecuado y llegar al cliente son habilidades que el emprendedor comparte con el empresario, pero debe ser consciente de que al principio deberá cumplir varios roles para que el proyecto se ponga en marcha.

“Cuando la empresa recién nace, uno cumple muchos roles dentro de la empresa, de vendedor, administrador. Es muy difícil hacerlo todo bien, pero tenés que tener un poco de capacidad para poder ser eficiente en varios aspectos”, recalca.

El camino del emprendimiento

Álvaro Acosta relaciona el proceso de consolidación de un emprendimiento con el de la crianza de un hijo, en cuanto a las necesidades de atención.

El equipo emprendedor debe contar con capacidad y habilidades para transitar las siguientes cuatro etapas:

  1. Creación: Al comienzo, cuando va a nacer, la empresa necesita la característica de emprendedurismo – tener un líder emprendedor, que sueñe con la empresa, que visualice e idee –. Luego, hay que producir, lograr que el sueño se haga realidad.
  2. Producción: En este punto, Acosta advierte que al emprendedor generalmente le cuesta mucho concentrarse en producir, ya que todo el tiempo está pensando en cosas nuevas, identificando ideas y oportunidades de negocios. “Le gusta crear, le gusta soñar, pero normalmente carece de la capacidad de producción”, comenta.
  3. Administración: En tercer lugar, menciona a la administración, donde el emprendedor también suele enfrentarse a dificultades para ser ordenado, entender cómo funcionan los costos, manejar bien las cobranzas y los contratos. “Hay gente que tiene la característica de ser buen administrador y la empresa necesita de eso, sobre todo cuando ya es grande”, asevera  
  4. Integración: La empresa también necesita de una persona que se ocupe de que todos estén bien – que los socios estén de acuerdo y los funcionarios estén alineados, que estén bien distribuidos y satisfechos los diferentes intereses que hay al interior de la empresa –. ”Es un perfil que se preocupa más por que todo funcione armónicamente”, añade.

Sobre todo al comienzo, una empresa necesita de una persona que “vive pensando en ella”, que le dedica todo su entusiasmo, sin reparos y sacrificando inclusive eventos familiares y momentos de esparcimiento, sostiene Álvaro Acosta.

¿Cuándo es eficiente un proyecto?     

Cuando cumplió con su misión y su visión, es reconocido por el mercado y el cliente lo elige, se considera que el proyecto es exitoso, según Álvaro Acosta.

Advierte que muy pocas veces una empresa fracasa por una cuestión económica.

La mayoría de las veces, el éxito no se alcanza porque no había una necesidad real del mercado para el producto o servicio que se estaba ideando.

Otro motivo por el que suelen fracasar los proyectos es la dificultad para monetizar su alcance en el mercado. Esto ocurre cuando la gente valora el producto o el servicio, pero no quiere pagar por él.

Un tercer frecuente motivo de fracaso consiste en no contar en el staff con las capacidades que requiere el proyecto, sobre todo en el equipo impulsor, de acuerdo con las observaciones del presidente del Investor.

“El equipo emprendedor tiene que tener todas esas cuatro características que dijimos”, recuerda.

Complemento y resistencia

A partir de las experiencias que van viviendo en la incubadora de empresas Incubate, Acosta reconoce que si bien suele ser una persona la que tiene una buena idea para un emprendimiento, necesita de socios que le complementen y de un correcto análisis económico que le permita nacer sin caer en aprietos al poco tiempo.

Respecto a este último punto, recuerda que muchas veces al poco tiempo de abrir las empresas, los emprendedores se encuentran más preocupados por encontrar dinero para pagar gastos básicos como energía y alquileres, y se distraen de lo que es el negocio.

Por este motivo, explica que la premisa en Incubate es que el capital de la empresa incubada debe permitir aguantar un año sin ingresos, como mínimo.

“Tenemos que poder identificar esas cosas y estar tranquilos de que el emprendedor está dispuesto a que se le complemente, a que tenga socios que le ayuden si es que necesita, y sobre que tenga los pies sobre la tierra en cuanto a la parte de dinero”, concluye.

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