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8 de marzo de 2021

Préstamos con tinte de corrupción entre 1871 y 1872

Analizamos la situación financiera de nuestro país luego de la Guerra Grande, específicamente desde el despilfarro del dinero público que se orquestó desde la salida a los mercados internacionales.

Por José Luis Velázquez – Estudiante de Economía

Comprender el momento por el cual atravesaba el Paraguay no es tan difícil: un país postrado ante la destrucción de su población, su economía, su sociedad, su cultura; la capital, Asunción, y las demás capitales proclamadas durante la guerra grande depredadas, el ferrocarril averiado y sin funcionamiento, la deuda que los países reclamaban al Paraguay a consecuencia de la guerra, la ocupación, un gobierno corrupto y nulo.

Con estos factores ya se podría visualizar un futuro de decadencia y sobriedad en todo sentido.

El centro financiero de ese entonces se movilizaba en Londres, en donde las gestiones comenzaban con la búsqueda de contratistas o intermediarios, los cuales se encargaban de encontrar el dinero a invertir; a razón de controlar la extralimitación de estos, se promulgaron diferentes leyes.

De manera distinta, los préstamos otorgados a Paraguay en la postguerra – en los años 1871 y 1872 – fueron propuestos por un intermediario.

Ahí es donde aparecen las figuras o se les atribuye la idea de solicitar un préstamo en Londres, a un sindicato, conformado por un corredor de bolsa, un periodista, un empleado bancario y un español – este último se encarga de contactar con un argentino, el Doc. Máximo Terrero –.

El audaz español (…) fue enviado a Asunción. Cuando presentó el proyecto de obtener, por intermedio de sus relaciones en Londres, la increíble suma de dos millones de libras esterlinas, se le informó que finalmente el gobierno aceptaría gustoso un préstamo de medio millón y que honestamente se creía capaz de pagar los intereses. (Warren, Harris Gaylord. (2008). Paraguay: revolución y finanzas. Asunción. p123) 

El Congreso, aceptando la proposición de préstamo el 8 de febrero de 1871 y 21 de mayo de 1871, autorizaba el préstamo de 1.000.000£. El gobierno de Cirilo Antonio de Rivarola nombró a Máximo Terrero como agente financiero, este ya encaminado a Londres.

Una vez en Londres, Terrero se puso en contacto con William y Henry de la firma Waring Brothers & Cia; pese a su experiencia, Waring conocía muy poco acerca del Paraguay.

Terrero y Waring firmaron un acuerdo el 21 de noviembre de 1871, para la emisión de un préstamo de 1.000.000£ al 8% de interés anual. (Warren, Harris Gaylord. (2008). Paraguay: revolución y finanzas. Asunción. p125).

Waring se hacía cargo de 64£ de cada 100£, por tanto el Paraguay recibiría 640.000£ de los 1.000.000, la diferencia quedaría a favor de los intermediarios.

Waring firmó el acuerdo de lanzamiento de bonos con Robinson, Fleming & Cia. Esta firma debía de recibir 1,75% de comisión por el trato.

Waring hizo esto para poder efectuar la operación de “Buyback”, que consiste en comprar gran cantidad de bonos a fin de despertar el interés y confianza de los inversionistas, de tal forma a elevar los precios.

De tal forma aparecía otra compañía y una persona para compartir el riesgo la Grand Brothers & Cia. y Samuel Laing, quien era miembro del parlamento. Los beneficios serían compartidos en las siguientes proporciones: 55% para Waring Brothers; 25% para Grant y 20% para Laing (Testimonio de Albert Grant, 3 de mayo de 1871.p.221). Este último pidió una garantía de 5.000£ independientemente de los porcentajes.

Antes de poner en el mercado los bonos, se publicó un prospecto, en el cual hacía lucir al Paraguay como un país completamente ideal en el cual invertir, que garantizaba un retorno de la inversión puesta allí, destacando que el país es  “bien irrigado y el suelo extremadamente fértil, posee selvas magnificas y los cultivos de gran valor como el tabaco, azúcar, algodón, cochinilla e índigo rinden beneficios considerables. También es muy rico en minerales”. (Chamorro, Fabián y Trinidad H. (2014). Memorias de la Ocupación (1869-1876). Asunción. p87).

Para comprender mejor la farsa de tal prospecto, la ganadería y la agricultura estaban destruidas a tal punto que el país debía importar productos básicos como el arroz y el poroto.  

En el prospecto también hacía referencia a la poca deuda externa del país, al funcionamiento del ferrocarril, a los edificios del gobierno y demás factores que garantizarían el pago de la deuda.

Comprendiendo las grandes distancias, Paraguay era solo un país más para aquellos inversores europeos que leerían el prospecto, del cual se obviaba por completo todas las consecuencias.

Las acciones por parte de los intermediarios dieron los beneficios esperados: mediante el buyback, el precio inicial de venta de bonos paraguayos en el mercado pasó de 80£ llegando a un máximo de 97,5£ por cada 100£ puesta en bonos, llegando a ser el margen de ganancia solamente 2.5£.

Waring Brothers, Grand y Laing compraron bonos por 570.500£ a fin de inflar los precios y vendieron antes del 27 de abril del 1871 con una ganancia de 8.645£ sobre el precio de emisión de 80£.

Robinson, Fleming & Cia. debía responder a Waring Brothers por 800.000£, de esta 40.000£ se retuvieron para pagar dos cupones vencidos. El sindicato obtuvo grandes ganancias de las 760.000£ restantes, la parte del Paraguay eran 640.000£ quedándole así 120.000£ (Warren, Harris Gaylord. (2008). Paraguay: revolución y finanzas. Asunción. p130) y las 8.465£ que había obtenido en venta de bonos, dando así un total de 128.465£, que estos se debían repartir en proporciones de 55% para Waring Brothers (60.205£); a Grant Brothers 25% (27.366£) y 20% (21.893£) a Samuel Laing. Robinson, Fleming & Cia. recibió 14.000£ en concepto de comisión.

Por supuesto, el esquema que fabricaron terminó por caer a mediados de 1872, antes de que se realizara el segundo préstamo al Paraguay, cuando préstamos en Venezuela, Costa Rica, Honduras, Argentina y Republica Dominicana cayeron en default.

Esto afectó gravemente a los bonos paraguayos y el valor de venta decayó a 68£ en agosto de 1872, y para julio de 1874 las 100£ eran cotizadas a solo 10£. (Warren, Harris Gaylord. (2008). Paraguay: revolución y finanzas. Asunción. p128)

La situación era tal que para 1876 el Paraguay podía recuperar todos sus bonos y cancelar la deuda por la módica suma de 30.000£, pero esto era pedir demasiado al gobierno.

Balance en Libras esterlinas (Chamorro, Fabián y Trinidad H. (2014). Memorias de la Ocupación (1869-1876).Asunción. p89)

Invertido para pagar dos años de intereses del 8% sobre 1.000.000£160000
Cotizacion del emprestito200000
Comision de Waring Hermanos  16%160000
Amortizacion retenida por 2 años40000
Comisión de Terrero19200
Remuneración del Intermediario C. Holssen – Ley 12/03/18721500
Sellos ingleses, fletes, seguros, etc.4001
Comisión por servicios, intereses y amortización2000
Pagado por publicación folleto «El Paraguay» de M. Kaly100
Cuenta de vino para Cirilo A. Rivarola53
Administración de los bienes de F.S López8129
Útiles de imprenta397
Gastos de legalización52
Otros Gastos1504
Suma total597000
Remitido en oro al Paraguay403000
Final1000000

De las 403.000£, el ministro de Hacienda informó que había recibido 394.940£. Una ley del 9 de febrero de 1872 asignó 3.000.000 de pesos oro a la cancelación de la deuda pública (1.500.000$), reparación del ferrocarril (100.000$), fomento de la agricultura (300.000$), promoción de la educación pública (50.000$) y fundación del Banco Nacional (500.000$) (Warren, Harris Gaylord. (2008). Paraguay: revolución y finanzas. Asunción. p131).

La suma de estas supuestas inversiones excedían en 1.000.000$ el monto prestado, de igual manera no serían utilizados para con tales propósitos.

José Segundo Decoud expresaba “de los 100.000 pesos supuestamente destinados al ferrocarril apenas se usaron 5.000 pesos; para el fomento a la producción del campo se pagaron por 20.000 bueyes a 7 pesos por cabeza, pero solo recibieron novillos y hacienda de cría; se compraron miles de arrobas de maíz a 2 pesos por arroba cuando el precio de mercado era apenas 0,25 pesos; lo mismo ocurrió con porotos y otras semillas. De los 50.000 pesos para la educación se compraron cartillas y panfletos inútiles que no alcanzaban el monto de 1.000 pesos”. (Decoud, José Segundo. (2014). Ensayos sobre cuestiones políticas y económicas. Compilación e introducción de Ricardo Scavone Yegros. Asunción. p286/290).

Un cónsul británico informó: “Cuando llegó el dinero metálico, se lo depositaron en la casa de gobierno, donde durante varios días los ministros y otras personas privilegiadas tuvieron la licencia para llenarse los bolsillos antes de que la ya muy disminuida cantidad se colocase en un banco para destinarse a los usos del Estado”. (Warren, Harris Gaylord. (2008). Paraguay: revolución y finanzas. Asunción. p132)

Por más despilfarro por parte del gobierno y fraudes de los intermediarios que se hayan cometido, el presidente Salvador Jovellanos, inundado del supuesto éxito del primer préstamo, lograba que el 7 de marzo el Congreso aprobara un préstamo de 2.000.000£ con Juan Bautista Gill como presidente de este.

El préstamo se justificaba, la mitad, para la construcción de ferrocarriles regionales, puentes, caminos y canales, promoción de la inmigración y el establecimiento de líneas de vapores. La mitad restante se utilizaría para ferrocarriles nacionales, puertos, bancos y aduanas.

Terrero fue a Londres con la misión encomendada nuevamente y el 27 de mayo de 1872, firmó con Robinson, Fleming & Cia. el acuerdo para lanzar el llamado préstamo para obras públicas, por el valor nominal de 2.000.000£.

La forma de operar fue la misma que el anterior préstamo: estos bonos se ofrecieron a 85£ de cada 100£, de las que el Paraguay recibía 73£, se recibieron solicitudes hasta 3.800.000£ pero Waring Brothers había comprado 1.308.000£. (Benitez, Gregorio.(2002). Mision en Europa (1872-1874). Asunción. p40)

Este periodo de prosperidad de precios no duró demasiado, dos semanas después los bonos de Latinoamérica comenzaron a caer.

Solo se pudieron colocar 562.000£ a compradores reales, de los cuales 410.436£ correspondían al Paraguay. La mayor parte de este empréstito se quedó o fue gastado directamente en Londres, principalmente por Terrero (Chamorro, Fabián y Trinidad H. (2014). Memorias de la Ocupación (1869-1876).Asunción. p92).

Aprovechando su posición en ese momento de cónsul general, creó una junta para la apertura de un banco, reparación del ferrocarril y apoyar un esquema migratorio. Se asignó la autoridad para la administración de gastos y celebración de acuerdos, por supuesto, adjudicándose una comisión extralimitada.

El gobierno paraguayo no vería una sola libra esterlina de aquel préstamo. Terrero hubiera tenido éxito en su cometido si Jovellanos no enviaba a Gregorio Benites, para buscar arreglos acerca del segundo préstamo, exigiendo documento, rendiciones a Terreno y Robinson Fleming & Cia. Este primero no respondería a ningún pedido de informes, posteriormente se declararía insolvente y desaparecería.

Mediante una demanda hecha hacia Robinson Fleming & Cia. se llegaría a un acuerdo  de 249.617£ a favor de Paraguay. Benites enviaría al país 125.000£, sin documentación para justificar y respaldar los gastos. Al llegar a Asunción el 2 de abril de 1874, el entonces ministro Juan Bautista Gill y futuro presidente se convertía en su perseguidor, Benites escaparía a Montevideo y desde allí haría su defensa.

En 1874 Paraguay queda imposibilitado de adquirir nuevos préstamos desde el exterior, esto se revierte en 1886 por negociaciones de José Segundo Decoud. (La Argentina Industria. Dr José Segundo Decoud.12/03/1907. Buenos Aires. Argentina).

Después de la misión de Benites, el préstamo sería refinanciado en 1876, 1886, 1924 y por último en 1930. La deuda se pagó con regularidad y se canceló en el año 1964. (Ashwell, Washington. (1989). Historia Economica del Paraguay. Asunción. p67).

El Paraguay tardó un siglo para poder cancelar tales deudas, inclusive se tuvo que vender el ferrocarril.

Si Solano López pudiese levantarse de la tumba a orillas del Aquidabán, ¡Con cuánto asombro hubiera oído la noticia de que el Douro navega ahora con dirección a la plata con cien mil libras esterlinas para el Paraguay! Apenas  pasaron dos años desde su muerte y ahora se realizaba el sueño de su vida. (…) El país no tenía ninguna industria; su población estaba exhausta; la hierba crecía en las calles de Asunción y el único comercio de la plaza era un tráfico indecoroso para mantener las tropas de ocupación. Sin embargo, es este el país que ha entrado en el mercado de Londres y conseguido lo que un día López no pudo conseguir cuando estaba en el cenit de su prosperidad. Un préstamo de 1.000.000 de libras esterlinas. (Warren, Harris Gaylord. (2008). Paraguay: revolución y finanzas. Asunción. p130).

Bibliografía

Warren, Harris Gaylord. (2008). Paraguay: revolución y finanzas. Asunción.

Chamorro, Fabián y Trinidad H. (2014). Memorias de la Ocupación (1869-1876).Asunción.

La Argentina Industria. Dr José Segundo Decoud.12/03/1907. Buenos Aires. Argentina

Decoud, José Segundo. (2014). Ensayos sobre cuestiones políticas y económicas. Compilación e introducción de Ricardo Scavone Yegros. Asunción. p286/290

Testimonio de Albert Grant, 3 de mayo de 1871.p.221

Benitez, Gregorio.(2002). Mision en Europa (1872-1874). Asunción.

Ashwell, Washington. (1989). Historia Económica del Paraguay. Asunción.

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