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10 de mayo de 2021

ECONOMÍA DE REINSERCIÓN: El desafío de estudiar y trabajar en las precarias cárceles del Paraguay

La escasez de agua potable y el hacinamiento figuran entre los innumerables problemas con los que deben convivir las personas privadas de libertad, en nuestro país. Aun así, la apuesta por la educación y la búsqueda de un futuro laboral se abren paso, en un sistema penitenciario donde la eficiencia es una urgencia.

Las cárceles del Paraguay acapararon la atención de todas las edades este año, con una serie de Netflix que dedicó un crudo e inquietante capítulo a desnudar las falencias de nuestro sistema penitenciario – en este caso, mediante el relato y la exposición de las condiciones de vida de los internos de Tacumbú –.

Nuestro sistema penitenciario está caracterizado, desde hace unos años, por el colapso de la infraestructura y la alta tasa de sobrepoblación. A esto se suma la importante proporción de personas que se encuentran sin una condena dentro de las penitenciarías, lo que acrecienta el problema de la saturación.

Estas debilidades muestran la necesidad de avanzar hacia una mayor eficiencia dentro de dicho sector.

Si bien los programas de educación, capacitación y reinserción laboral dentro de las penitenciarías avanzó en gran manera, sin una infraestructura adecuada no se puede lograr un tratamiento que integre condiciones adecuadas dentro del esquema de salud, infraestructura y educación para que, puestas en libertad, estas personas logren su reinserción dentro de la sociedad.

Aquí, la falta de eficiencia puede terminar con un costo mucho mayor para el país.

Hacinamiento: un problema de larga data

Uno de los indicadores principales a la hora de evaluar los sistemas penitenciarios en los países es el nivel de hacinamiento existente, el cual es medido mediante la capacidad real de alojamiento que tienen las cárceles y la tasa de ocupación de estas.

Capacidad de alojamiento del sistema penitenciario paraguayo, junio 2018
Fuente: Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (2018).

En nuestro país, el promedio de sobrepoblación es de 338% sobre todos los sistemas penitenciaros. Esto significa que las cárceles de Paraguay están superadas en cuatro veces a su capacidad de reclusión de personas, en promedio.   

El principal, Tacumbú, contaba con una tasa de sobrepoblación de 705% en el año 2018: la capacidad máxima de dicha cárcel es de 408 reclusos, mientras que en el 2018 la población fue de 3.383.

«Paraguay: La cárcel más peligrosa del mundo» es el título del capítulo de la serie de Netflix «Inside the World´s Toughest Prisons» dedicada al penal de Tacumbú. El documental muestra desgarradoras escenas, como reclusos que deben escarbar en la basura para resolver sus necesidades.
Foto: Raphael Rowe (Netflix)

Otra cárcel que destacamos es la del Buen Pastor. Esta arrojó una tasa de sobrepoblación de 327% en el 2018. Debemos tener en cuenta que este centro penitenciario – dedicado exclusivamente a mujeres – es un punto clave debido a que se encuentra ubicado en una zona urbana y dentro en un barrio residencial de Asunción (sobre las avenidas Mariscal López y Choferes del Chaco).

En la incierta espera

Además de la incidencia de factores sociales y económicos relacionados con la situación de seguridad y calidad de vida de la población del país, el principal causante de la saturación que existe hoy en nuestras cárceles es la situación de personas que no cuentan con una condena.

Esta situación se lleva desde hace más de quince años dentro del sistema penitenciario.

A setiembre del 2020, el 71% de la población masculina recluida en el sistema penitenciario paraguayo se encuentra en proceso de condena; por el lado de las mujeres privadas de libertad, la proporción llega al 59%.

Situación procesal población penitenciaria masculina
Fuente: Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (setiembre 2020).

Situación procesal población penitenciaria femenina
Fuente: Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (septiembre 2020).

El problema de estas cárceles no solamente se centra en el punto de la sobrepoblación y el sistema procesal. Muchas veces, la infraestructura tampoco es la adecuada: la escasez de alimentos y de acceso a agua potable está a la orden del día.

Sequía constante

Un servicio tan básico como el agua también puede ser un indicador de suma importancia para evaluar las condiciones de las cárceles en nuestro país.

Según el informe “Derecho al agua en instituciones de privación de libertad de la República del Paraguay”, elaborado por el Mecanismo Nacional de Prevención Contra la Tortura, la media de acceso al agua potable es de 14,7 horas y existe un 11,6% de personas que acceden al agua durante menos de cinco horas al día, dentro del sistema penitenciario.

Porcentaje de personas privadas de libertad por cantidades de horas promedio que acceden a agua potable
Fuente: Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (2019)

La penitenciaría con menos horas de acceso por día es la regional de Misiones, donde el 77% de los reclusos acceden durante 0 a 5 horas al agua potable. Le sigue la penitenciaría regional de Pedro Juan Caballero, con el 51,4% que se enmarca dentro del mismo rango de horas.

¿Es posible la reinserción laboral?

El sistema penitenciario paraguayo debe luchar por cumplir con su rol principal – la reinserción de sus internos a la sociedad – en medio de todas estas precariedades.

Historias de reinserción laboral de ex reclusas del Buen Pastor también tuvieron su espacio en la producción audiovisual paraguaya, como el documental «En alas de la libertad» realizado por Paraguay TV.
Foto: IP Paraguay

Las labores deben iniciarse con un trabajo exhaustivo dentro de cada centro, que permita a los/as reclusos/as acceder a las herramientas suficientes para hacer frente a su inclusión de cero dentro de la sociedad.

Accedimos a la base de Corazón Libre, un proyecto social que apoya la reinserción social de mujeres privadas de libertad del Buen Pastor, para analizar esta penitenciaría en términos de herramientas que son brindadas a las mujeres para su reinserción dentro de la sociedad.

De la encuesta realizada por dicha organización en el año 2020, se encontró que el 17% de las reclusas encontró un trabajo que fue asignado por el penal, mientras que el resto lo consiguió mediante una compañera o por sí misma.

Al preguntar a las reclusas si creen que la penitenciaría fomenta el trabajo dentro de sus instalaciones, el 54% respondió que no, ya que son las mismas reclusas las que buscan los trabajos dentro del penal para poder obtener ingresos y lograr subsistir.

En la parte educativa, si bien las reclusas manifiestan que no es promovido el trabajo dentro del penal, reconocen que los estudios cursados dentro del centro van a servirles para encontrar un trabajo en este lugar.

En su mayoría, las internas logran acceder a la educación dentro del Buen Pastor, terminan sus estudios básicos y llegan a aprender oficios para el futuro laboral.

Estos programas de reinserción, así como el fomento de la educación y el aprendizaje dentro de las cárceles, logran disminuir el ocio y contribuyen a aumentar el orden dentro de la población penitenciaria.

Porcentaje de aprendizaje dentro de la Penitenciaría del Buen Pastor
Fuente: Corazón Libre Paraguay

Dentro de la penitenciaría, las mujeres destacan que los cursos de artesanía, bordados y costura son los que se deberían fomentar en mayor porcentaje, ya que estos son los oficios que ellas están interesadas en realizar.

Desglose de cursos que las entrevistadas manifiestan ser de su interés para aplicarlos luego de su liberación
Fuente: Corazón Libre Paraguay

El Ministerio de Justicia, mediante los esfuerzos realizados para conectar a las personas y promover la reinserción social, lanzó la plataforma “Latente”, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En este sitio se conectan y visibilizan los productos elaborados en los diferentes establecimientos penitenciarios del Paraguay.

Problemática poco visible

No muchas veces se debate, lee y habla sobre las cárceles de nuestro país, siendo un tema que tendría que estar como arista principal en la agenda para la aplicación de políticas públicas.

Un país en donde se demuestra que las cárceles y los planes de reinserción a la sociedad verdaderamente funcionan, es un país en el que se puede confiar en la administración pública y, a la vez, en la transparencia del gasto destinado a este sector.

Con esta entrega, empezamos a desglosar una serie de artículos con los que buscamos relacionar a la economía con la seguridad de un país y, en especial, entender la relación económica existente en este ámbito.

La intención es comprender cómo se mueven las cárceles desde el ámbito económico y como los planes eficientes pueden ayudar a las personas a reinsertarse en la sociedad.

El costo de las cárceles se debe comparar con el costo social de la delincuencia. El gasto realizado en las cárceles requiere de una gran eficiencia, de modo que permitan la reinserción de las personas y, en consecuencia, se eviten los mayores costos en que incurre el país debido a la delincuencia.

Un sistema penitenciario ineficiente termina costando el doble a un país.

Referencias Bibliográficas:

  • Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (2018). Pabellón la bronca. Índice de ocupación de instituciones de privación de libertad de la República del Paraguay. Asunción, Paraguay.
  • Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (2019). Derecho al agua en instituciones de privación de libertad de la República del Paraguay. Asunción, Paraguay: MNP.
  • Área de investigación de Corazón Libre Paraguay, proyecto social que apoya la rehabilitación y reinserción social de mujeres privadas de libertad del Buen Pastor y la educación de sus hijos

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