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18 de abril de 2021

El 8M y la importancia de una economía con enfoque de género

Analizamos el mercado laboral, los ingresos, las horas dedicadas al trabajo doméstico no remunerado y las estadísticas de patrones culturales, para mostrar el impacto de la baja económica del 2020 en las condiciones de vida de la población femenina del país.

ANÁLISIS

Cada 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer y en ocasión de esta importante fecha conmemorativa, nos abocamos a describir los principales puntos del mercado laboral de Paraguay, con un enfoque de género.

Los ingresos, las horas dedicadas al trabajo doméstico no remunerado y las estadísticas de patrones culturales muestran  los efectos que vertió la baja económica ocurrida en el 2020 a los sectores más vulnerables del país.

La pandemia nos mostró la vulnerabilidad a la que está expuesta la mujer desde los ámbitos laboral y social, pero eso no quiere decir que el tema surja “solo porque existió una pandemia”. Son indicadores que deben y debían ser trabajados a fin de un progreso económico integral para la sociedad y, en especial, para las mujeres.

Una mirada histórica

El 8M es una fecha histórica en todo el mundo, pero se recuerda debido al proceso de autonomía que tuvieron las mujeres y lo que necesitamos seguir trabajando a fin de lograr mejoras desde lo económico hasta el diseño políticas públicas que ayuden a cerrar las brechas existentes para las mujeres.

Cada 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Las mujeres cuenta propia (Trabajadoras independientes) representan el 33,8% de la población económicamente activa

La necesidad de recordar este día comienza a final del siglo XIX, luego de la revolución industrial, donde existieron grandes cambios desde el ámbito económico, pero sin leyes que protejan desde el ámbito laboral a las mujeres.

En el año 1857, unas mujeres que trabajaban en una fábrica textil en Nueva York organizaron una huelga para pedir salarios más justos y condiciones laborales más humanas; sin embargo, fueron detenidas.

Luego, en 1908, las mujeres salen a las calles utilizando el slogan “Pan y Rosas”, exigiendo mayores salarios, derecho al voto y la prohibición del trabajo infantil.

El COVID-19 y su impacto en las mujeres, desde los ámbitos social y económico

Como ya mencionamos anteriormente en otros artículos relacionados con el mercado laboral y el efecto que tuvo la pandemia, el COVID-19 afectó económicamente a varios sectores, pero con mayor fuerza a las mujeres.

Al interior de la población femenina, los índices de pobreza son más altos y queda aún un largo camino por recorrer hacia la formalización de su participación en el mercado laboral.

Las mujeres quedan así con mayor riesgo de disminuir sus ingresos frente a una crisis económica o una, justamente, pandemia.

Las mujeres y la desigualdad, en tiempos de pandemia

A continuación, citamos los principales puntos de desigualdad que afectaron a las mujeres con mayor profundidad, según la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe):

  • Desigualdad socioeconómica y pobreza: Aumento de la pobreza de las mujeres en los hogares. Acceso a servicios financieros: menor capacidad para hacer frente a la crisis. Aumento de la tasa de desempleo femenino. Concentración de mujeres en el sector informal de trabajo. Brecha digital de género en el ámbito educativo y home office. Acceso a servicios básicos.
  • División sexual del trabajo: Porcentaje de mujeres de la población activa en sectores de mayor riesgo. Mujeres sobrerrepresentadas en primera línea de respuesta a la pandemia. Aumento de la demanda de cuidados de los hogares. Mujeres ocupadas en sectores que tienen mayor probabilidad de pérdida de empleo.
  • Patrones culturales: Exposición de las mujeres a la convivencia con sus agresores.
  • Concentración de poder: Menor participación de las mujeres en la toma de decisiones sobre las respuestas para hacer frente a la pandemia.

¿Cuáles es el perfil de la mujer dentro del mercado laboral en Paraguay?

Al cuarto trimestre del 2020, según el informe del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), dentro de las personas que componen el mercado laboral, el 58,8% está compuesto por hombres, mientras que el 41,2% son mujeres.

Dentro del área urbana, las mujeres representan el 43,4% del mercado laboral, mientras que en la zona rural es el 37,2%.

Por otro lado, para las mujeres – en el cuarto trimestre del 2020 – la tasa de desocupación (desempleo abierto) fue del 10,2% y para los hombres, del 4,9%.

En cuanto a los ingresos, teniendo en cuanta exclusivamente el promedio de ingreso salarial de toda la población, el de las mujeres es de Gs. 1.919.887, mientras que el de los hombres fue de Gs. 2.457.184.

Para el cierre del 2019 y teniendo en cuenta el promedio de los ingresos entre hombres y mujeres, se presenta una diferencia porcentual del 32,6%. Por otro lado, la diferencia al cierre del cuarto trimestre del 2020 es del 28%.

Se debe de tener en cuenta que para analizar la diferencia salarial en este artículo observamos las diferencias sin inferir estadísticamente en las variables y, como resultado, obtenemos un análisis descriptivo.

Ingreso promedio por sexo y diferencia salarial trimestral

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE)
Datos filtrados de la base de la EPHC (Encuesta Permanente de Hogares Trimestral)
Nota: Los salarios promedio no incluyen los Gs. 0, no se tienen en cuenta ninguna otra variable dentro de las diferencias salariales, se aplica la diferencia directa.

La diferencia porcentual entre hombres y mujeres tuvo un leve aumento para finales del 2019, manteniéndose cerca del 30%.

En ese porcentaje, tenemos a todos los trabajadores activos de nuestro país, por lo tanto, la brecha puede llegar a ser menor si filtramos ciertas variables de interés, para observar qué sectores tienen un porcentaje mayor de diferencia salarial.

Ingreso promedio por sexo y diferencia salarial trimestral por sectores de la PEA totales, formales e informales

Cuarto trimestre 2019

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE)
Datos filtrados de la base de la EPHC (Encuesta Permanente de Hogares Trimestral) por indicadores de informalidad y salarios promedios, no se tienen en cuenta otras variables de impacto

Ingreso promedio por sexo y diferencia salarial trimestral por sectores de la PEA totales, formales e informales

Cuarto trimestre 2020

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE)
Datos filtrados de la base de la EPHC (Encuesta Permanente de Hogares Trimestral) por indicadores de informalidad y salarios promedios, no se tienen en cuenta otras variables de impacto.

Si observamos las diferencias de acuerdo con la variable de formalidad dentro del mercado laboral, la diferencia porcentual aumentó para finales del 2020.

Esto se da, principalmente, debido a que muchas mujeres desde comienzos de la pandemia han migrado desde la población activa a inactivos, aumentando la carga de trabajo doméstico que tuvieron en el 2020 como consecuencia de las restricciones sanitarias y el aumento de más personas y horas dentro de los hogares, así como el cuidado de los niños y las clases virtuales.

Porcentaje de informalidad por género

Cuarto trimestre 2019 y 2020

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE)
Datos filtrados de la base de la EPHC (Encuesta Permanente de Hogares Trimestral)

Por otro lado, el porcentaje de informalidad del mercado sigue siendo alto en ambos géneros.

Al considerar la informalidad para filtrar la base de datos de la Encuesta Continua de Empleo, consideramos a los trabajadores que conforman la población activa que no aportan a ninguna caja jubilatoria, al Instituto de Previsión Social (IPS) y tampoco emiten factura como cuenta propia.

Recordemos que la informalidad es una de las variables de mayor importancia al hablar de una diferencia salarial entre géneros y en especial, como destaca la CEPAL, tiene el mayor impacto en cuanto a las falencias que afectan a las mujeres dentro del mercado laboral.

Estas, en consecuencia, son las más vulnerables debido al gran porcentaje que tuvo una reducción parcial o total de sus ingresos y el aumento de las tareas domésticas no remuneradas.

Participación de las mujeres en la población económica por tipo de empleado

Cuarto trimestre 2020

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE)
Datos filtrados de la base de la EPHC (Encuesta Permanente de Hogares Trimestral)

Otra de las características de la mujer en la PEA es que el mayor porcentaje de la población está clasificada como trabajadora por cuenta propia. 

En esta categoría, el porcentaje de informalidad es del 53% para el total de la población, mientras que las mujeres presentan un porcentaje de informalidad del 66,1%.

Informalidad de la PEA femenina por sector económico

Cuarto trimestre 2020

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE)
Datos filtrados de la base de la EPHC (Encuesta Permanente de Hogares Trimestral)

Los sectores con mayor informalidad dentro de la PEA femenina es el de servicios.

Recordemos que este es uno de los sectores con mayor participación en el mercado laboral; a su vez, el más afectado por el cese de las actividades económicas y el más vulnerable en cuanto a la exposición del virus y el aumento del desempleo.

También aporta el 48% al Producto Interno Bruto (PIB) – según el cálculo al Tercer trimestre del 2020, según el Anexo Estadístico del Banco Central del Paraguay –.

Porcentaje de mujeres trabajadoras por tramo de ingreso e informalidad

Cuarto trimestre 2020

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE)
Datos filtrados de la base de la EPHC (Encuesta Permanente de Hogares Trimestral)

El impacto de la informalidad en el ingreso se puede a ver a simple vista, desde esta división de datos por tramos de ingresos.

Desde la informalidad, el mayor porcentaje se concentra en un salario menor al mínimo, G. 2.192.839, el cual es del 86,9%. Por lo tanto, también ayuda a describir el gran porcentaje de brecha existente en el sector informal de la economía para el género femenino.

También se destaca que es, justamente, la variable que afecta en mayor porcentaje a las mujeres ante un cese de actividades o baja económica, debido a los sectores en los que se encuentran.

Por otro lado, el sector formal tiene una distribución y un porcentaje mayor en el tramo de hasta Gs. 4.385.678, como observamos en el gráfico. Desde la formalidad, la distribución de mujeres por ingresos es dividida entre los tramos desde el 35%, 44%, 14,9%.

No obviamos que puedan existir otras variables que puedan afectar a dichos porcentajes, pero solo utilizamos dos para el análisis estadístico (ingresos e informalidad).

La importancia de la distribución de las tareas del hogar para lograr la autonomía económica de las mujeres

El trabajo doméstico no remunerado consiste en actividades para el hogar, cuidado de miembros del hogar con alguna dificultad física y actividades agropecuarias exclusivas para el consumo del hogar.

Este fue uno de los más afectados justamente durante el encierro ya que, a comienzos de la pandemia, los miembros del hogar pasaban mayor tiempo dentro de él y la carga horaria de las mujeres fue en aumento.

Uno de los sectores afectados directamente en pandemia es justamente el trabajo doméstico, pero para entender lo dividimos entre dos sectores:

  • El remunerado: el cual es impactado debido a que no existe la posibilidad de realizarlo a distancia y son incluidas las empleadas domésticas
  • El no remunerado, que se vio afectado por la sobrecarga laboral de las mujeres las cuales tienen sus horas dedicadas al trabajo remunerado y al doméstico no remunerado.

Recordemos que, según datos de la institución al 2019, el 35,6% del total de la población estuvo encabezado por mujeres como jefas de hogar. Ellas tienen esta doble carga laboral: el trabajo remunerado y el cuidado del hogar.

Para analizar la distribución de tareas dentro del hogar, utilizamos los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) “Principales Indicadores de uso del tiempo y quintiles de ingresos”, observando los principales datos que afectan a la hora de hablar de mujeres jefas de hogar y la distribución de carga horaria laboral que conllevan.

Porcentaje de la población en edad inactiva por distribución de tareas

Año 2016

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE)
Encuesta sobre actividades no remuneradas y remunerada (EUT), 2016.

Los hombres inactivos (todavía no están en edad de trabajar) se dedican en un 49% a ser estudiantes.

En cuanto a las mujeres que todavía no están en edad de trabajar, la historia es distinta: el 51% se dedica a las labores del hogar.

La diferencia es ampliamente visible en la distribución porcentual de las tareas del hogar. En el siguiente gráfico se observa cómo la participación es ampliamente superior a la de los hombres dentro de estas tareas, pero ya desde el enfoque de hombres y mujeres que se encuentran dentro del mercado laboral de forma activa:

Distribución porcentual de tareas del hogar por sexo de la población activa

Año 2016

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE)
Encuesta sobre actividades no remuneradas y remunerada (EUT), 2016.

Promedio de horas semanales de la población de 14 y más años en cuanto a trabajo no remunerado

Año 2016

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE)
Encuesta sobre actividades no remuneradas y remunerada (EUT), 2016

Por otro lado, también se observa la diferencia en el promedio de horas dedicadas. A nivel país, las mujeres dedican un promedio de 28,7 horas al trabajo no remunerado, a diferencia de los hombres, donde el promedio está en 12,9 horas.

Economía con enfoque de género

Toda esta información nos muestra la importancia de realizar la difusión de datos y su correspondiente análisis con enfoque de género, justamente para demostrar los sectores en que las mujeres son más vulnerables, a fin de trabajar en políticas públicas para tratar de disminuir la brecha existente en distintos puntos.

Cerrar estas brechas no solo trae beneficios para las mujeres, sino a la economía en su totalidad, debido a que ellas  son las que sostienen todo el sistema económico desde la economía del cuidado.

Foto principal: Sergio Cardozo

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