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9 de agosto de 2022

El aumento del trabajo informal y las amenazas a la recuperación post-COVID

Más de 100.000 personas cayeron en la ocupación informal en el primer trimestre del año, en Paraguay, mientras el trabajo por cuenta propia se incrementa a un ritmo muy superior al del empleo privado, según estadísticas oficiales.

El Banco Mundial advierte sobre el obstáculo que representa el trabajo informal a la hora de afrontar y superar la pandemia, debido a las dificultades que genera en la implementación de políticas eficaces y el desarrollo a largo plazo.

ANÁLISIS

La pandemia de COVID-19 representó un duro golpe para sectores que tienen una alta capacidad de generación de empleo en el país: el comercio y los servicios.

El freno a la actividad económica que supuso en el 2020 la imposición de medidas restrictivas para evitar la propagación del virus, y que continúa este año con el endurecimiento ocasional de ciertas limitaciones a la interacción social, derivó no solo en la pérdida de puestos de trabajo, sino también en el deterioro de las condiciones laborales para miles de personas.

Este retroceso en la calidad del empleo se ve reflejado en el incremento del trabajo informal, que en el primer trimestre del 2021 representó una variación de 6,2% respecto al mismo periodo del año pasado, al alcanzar un total de 1.763.983 personas, según últimos datos compartidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

De esta manera, 104.542 personas ingresaron a la categoría de ocupados informales no agropecuarios entre el primer trimestre del 2020 y los tres primeros meses del presente año, aunque desde el cuarto trimestre del año pasado se registró una ligera reducción (de 0,5% o 10.033 personas).

El trabajo informal asciende así a una incidencia de 64% a nivel país, ya que entre los ocupados formales no agropecuarios el INE registró a un total de 989.728 personas en el primer trimestre del 2021. Un año atrás, la incidencia del trabajo informal se encontraba en un 62,7% del total de ocupados en sectores no agropecuarios.

El problema se agrava en las zonas urbanas, donde los asalariados que no cotizan al sistema de jubilación y los trabajadores independientes que no están inscriptos en el Registro Único de Contribuyente (RUC) suman 1.312.870, con un aumento de 6,3% desde un año atrás y de 2,9% respecto al cierre del 2020

En el área rural, los trabajadores informales totalizaron 451.113 en el periodo de análisis, número 6,1% superior al reportado en el primer trimestre del 2020, pero 8,8% inferior al observado entre octubre y diciembre del mismo año.

Amenaza para la reactivación post-COVID

La informalidad del mercado se presenta como un riesgo para las economías emergentes y en desarrollo, ya que puede frenar la recuperación de los países una vez superada la pandemia, advierte el Banco Mundial en la publicación de su informe “La larga sombra de la informalidad: Desafíos y políticas”.

El organismo denuncia que un tercio de la actividad económica tiene lugar fuera del campo visual de los Gobiernos, por lo que les insta a adoptar un conjunto integral de políticas que permitan abordar los problemas de la economía informal.

El BM detectó que la informalidad está presente en más del 70% del empleo en los países emergentes. En el caso de Paraguay, halló una incidencia promedio de 45,7% entre el 2010 y el 2018, que empeoró desde el nivel de 40,9% correspondiente a la década de 1990.

En Sudamérica, nuestro país es el quinto con mayor porcentaje de informalidad en el empleo. En primer lugar se encuentra Bolivia, con 64,7%; le siguen Colombia, Perú y Ecuador, con índices de 53% a 46,4%.

Fuente: Banco Mundial

Cuando se analiza al tamaño de la economía informal respecto al producto interno bruto (PIB), la problemática adquiere una cifra un poco menos alarmante, pero aun así coloca a Paraguay entre los países con mayor exposición a esta situación.

El BM calcula que la economía informal representó el 36,4% del PIB paraguayo entre el 2010 y el 2018, con una leve reducción desde el 38,2% observado entre 1990 y 1999.

Aquí nuestro país es el cuarto con mayor informalidad en Sudamérica, superado solo por Bolivia (58%), Perú (47,4%) y Uruguay (43,6%).

Fuente: Banco Mundial

El organismo multilateral recalca que en las economías que registran un alto grado de informalidad, los recursos públicos para combatir las recesiones profundas y apoyar la recuperación posterior son más limitados que en otras economías.

“La magnitud de esta situación reduce la capacidad de estos países de movilizar los recursos fiscales necesarios para apuntalar la economía durante una crisis, llevar a cabo políticas macroeconómicas eficaces y generar capital humano para el desarrollo a largo plazo”, agrega el estudio, como aporte para la reflexión en momentos en que el mundo todavía está sumido en la emergencia desatada por el coronavirus.

Esta condición de vulnerabilidad es sufrida principalmente por mujeres y jóvenes poco calificados, quienes en medio de la crisis provocada por el COVID-19 a menudo quedan rezagados y tienen un acceso limitado a las redes de seguridad social cuando pierden el empleo o sufren graves pérdidas de ingresos, destaca por su parte Mari Pangestu, directora gerente de Políticas de Desarrollo y Alianzas del Banco Mundial.

Otro efecto de la falta de acceso a la seguridad social consiste en que estas personas no han pedido quedarse en sus casas y cumplir con las normas de distanciamiento social para protegerse del contagio.

“Los altos niveles de informalidad suelen traducirse en resultados de desarrollo más deficientes. Los países con sectores informales de mayor tamaño tienen un ingreso per cápita más bajo, más pobreza, más desigualdad de ingresos, mercados financieros menos desarrollados y niveles de inversión más bajos, y están más lejos de alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible”, explica el BM.

Panorama del mercado laboral en Paraguay

En los dos últimos trimestres, el empleo asalariado volvió a posicionarse como la principal fuente de ingresos para la población paraguaya, luego de que el trabajo independiente lo desplazara entre julio y agosto pasados al alcanzar una presencia de 1.603.761 personas ocupadas en esta modalidad, según registros del INE.

De enero a marzo del 2021, los empleados u obreros del sector privado suman 1.336.952 personas, mientras que los funcionarios públicos son 324.438. Este total de 1.661.390 asalariados, proveniente de ambos segmentos, se encuentra prácticamente con la misma cantidad reportada en el primer trimestre del 2020 y constituye una caída de casi 1% respecto al periodo octubre-diciembre.

En el sector privado, el empleo asalariado aumentó 1,31% del primer trimestre del 2020 al del 2021, pero en el trabajo independiente se dio una suba de 9,6% en el mismo periodo. El rubro de trabajador por cuenta propia concentra a la mayor cantidad de personas en esta categoría, con un total de 1.123.173 y un crecimiento de 13% respecto al arranque del año pasado.

El empleo asalariado mantiene una amplia ventaja sobre el trabajo independiente como principal categoría de ocupación en las zonas urbanas, pero la relación se invierte en las áreas rurales.

Gustavo Chamorro, economista de la consultora Mentu, menciona los efectos del nivel de educación y la corrupción como factor cultural entre los elementos que también determinan la calidad del trabajo, con su consecuente impacto en la exposición a la informalidad.

En el primer punto, explica que la educación y las habilidades deficientes podrían explicar en parte la informalidad laboral.

A nivel local, reconoce que padecemos cierta problemática en el ámbito educativo, que se reveló con mucha fuerza durante la pandemia y dificultó el desarrollo de un sistema educativo adecuado a los tiempos actuales. “Hay empresas que buscan talentos y les cuesta encontrar uno o unos que reúnan todos los requerimientos del cargo en cuestión”, relata Chamorro.

“En el mercado laboral uno encuentra muchísimos jóvenes que están dispuestos a trabajar, pero no reúnen todos los requisitos que la empresa necesita y la empresa absorbe la curva de aprendizaje; con los niveles de ventas y rentabilidad que están teniendo las empresas, prefieren contratar a personas que ya tengan todas las cualidades necesarias antes que absorber la curva de aprendizaje”, añade.

En consecuencia, la gente que no logró acceder a estos trabajos por no alcanzar el nivel de calificación profesional requerido queda expuesta a tener que dedicarse al trabajo informal, con salarios bajos y condiciones laborales no aptas para la persona.

“Uno se encuentra en la encrucijada de ´acepto el trabajo o estoy desempleado`. La cantidad de personas que está buscando trabajo ahora es elevada y terminan negociando salarios bajos, tampoco tienen toda la cobertura social, de IPS (Instituto de Previsión Social) y estar inscripto en el Ministerio de Trabajo”, comenta el economista, en referencia a los problemas frecuentes con que se topan hoy en día las personas que buscan empleo.

En esta línea, explica que el informe del Banco Mundial también detectó que, en los países con mayores niveles de corrupción, la informalidad también es superior.

Las prácticas de corrupción en este caso no se relacionan únicamente con la administración pública, sino más bien con las mencionadas vulneraciones a los derechos laborales como la falta de acceso a la seguridad social, presentes en el sector privado.

Perspectivas de recuperación

El economista jefe del Banco Central del Paraguay (BCP), Miguel Mora, sostiene que en caso de que se cumpla efectivamente la proyección de crecimiento de 3,5% del PIB al cierre de este año, desembocará en una recomposición del empleo.

Sin embargo, pone como condición fundamental la necesidad de una aceleración en la campaña de vacunación, para poder despejar la incertidumbre reinante.

“Tener una recuperación a los niveles del 3,5% (de la economía) va a ayudar a componer las ocupaciones en la economía, tratando de que esos empleos estén disponibles dentro de los sectores formales, lo cual es importante desde el punto de vista del bienestar de los hogares”, recalca.

“Este proceso de inmunización debe avanzar, recordando que durante esta pandemia los empleos más golpeados fueron los ligados a las restricciones (sanitarias)”, agrega.

Mora recuerda que, en muchos casos, la falta de puestos laborales afectó principalmente a las mujeres, que fueron muy golpeadas por la situación económica y sanitaria, en un país que de por sí tiene dificultades para acceder a empleos formales.

Insiste en que una campaña de vacunación certera ayudará a que el crecimiento del PIB pueda llegar al nivel esperado, o incluso a niveles superiores.

Lea también: Tasa de desempleo aumentó a 8,1% en el primer trimestre del 2021

Los sectores económicos más afectados por la pandemia son justamente los que contienen a actividades todavía con menor cantidad de empleados que el año pasado.

Es lo que ocurre con los servicios comunales, sociales y personales, que reportaron una caída de 6,6% respecto al primer trimestre del 2020, al sumar 775.692 empleados en el arranque del presente año; mientras que en actividades como electricidad, gas y agua, transporte, almacenamiento y comunicaciones y finanzas, seguros e inmueble, la diferencia ya es menor al 1%.

La ocupación en comercio, restaurantes y hoteles logró en el primer trimestre del 2021 los mejores resultados en tiempos de pandemia, con un total de 981.978 trabajadores y con un crecimiento de 13,4% en comparación con los primeros tres meses del 2020, inclusive.

Fuente: INE. Encuesta Permanente de Hogares Continua2020-2021.

El BCP pronostica para el sector terciario – comercio y servicios – un repunte de 3,7% en el 2021, tras la caída de 3,3% que sufrió en el 2020

Desafíos para avanzar hacia la formalidad

Una “extrema inseguridad del ingreso” es lo que representa la informalidad para las familias paraguayas, más aún en el contexto actual de crisis por pandemia, por lo que resulta clave fomentar la formalización que da acceso a redes de seguridad.

Este fue el mensaje que dejó el último estudio de Economía Subterránea elaborado por la organización Pro Desarrollo Paraguay y la consultora Mentu.

“El COVID-19 ocasionó la disminución de ingresos y el aumento de la pobreza. Así, como consecuencia de las dificultades económicas, es probable que una cantidad aun mayor de trabajadores se desplacen a la informalidad, situación que complica la protección a trabajadores en tiempos de recesión”, explica el reporte.

“Posterior a la recuperación de la pandemia, el Paraguay seguiría vulnerable a las crisis sanitarias, económicas, desastres naturales y al cambio climático. Por lo tanto, debemos volvernos más resilientes”, agrega.

Para lograr este cometido y lograr una mayor formalidad de nuestra economía, los autores del informe sugieren los siguientes ejes de actuación:

1. Disminución de costos: Simplificar, reducir costos y facilitar lo más posible la inscripción y el cumplimiento de las obligaciones tributarias.

2. Plataformas tecnológicas: Desarrollar plataformas tecnológicas para abreviar los procesos de formalización.

3. Shock de comunicación: Sumar al sector empresarial a la difusión de materiales tendientes a la formalización.

4. Inscripción masiva: Campaña de formalización masiva

5. Inclusión financiera: Programas de inclusión financiera y microcréditos.

A los formuladores de políticas de combate a la informalidad, el Banco Mundial brinda a su vez las siguientes recomendaciones:

  1. Adoptar un enfoque integral, ya que la informalidad es reflejo de un subdesarrollo generalizado y no puede abordarse de forma aislada.
  2. Adaptar las medidas a las circunstancias de cada país, dado que las causas de la informalidad varían considerablemente.
  3. Mejorar el acceso a la educación, los mercados y el financiamiento para que los trabajadores y las empresas informales puedan ser lo suficientemente productivos como para pasarse al sector formal.
  4. Mejorar la gobernanza y el clima para los negocios, de manera que el sector formal pueda prosperar.
  5. Simplificar la normativa fiscal para reducir el costo de operar formalmente y aumentar el costo de operar informalmente.

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