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10 de mayo de 2021

El trabajador celebra su día en medio de la impotencia ante la pandemia y la falta de políticas focalizadas

Datos oficiales revelan que una importante cantidad de trabajadores y trabajadoras se encuentran en situación de subocupación, y el promedio de horas trabajadas se ubica por debajo del mínimo establecido en el código laboral.

No hay mucho que festejar, en el contexto dominado por la emergencia sanitaria, y desde el sector privado ven muy complicada la generación de nuevos puestos de trabajo.

Desde el análisis económico, se critica al Gobierno por no haber realizado políticas focalizadas en la reconstrucción del trabajo, sino solo en políticas de mitigación con impacto coyuntural.

ANÁLISIS

Todo el mundo conmemora hoy el Día del Trabajador, esta vez en medio de un contexto de pandemia que continúa azotando a muchos países, y el Paraguay no es la excepción.

Muchos trabajadores pasan este 1 de mayo sin mucho que festejar, ante la incertidumbre y la impotencia de tener que “arreglarse” en medio de una crisis económica que el Gobierno no ha sabido manejar. 

Los últimos datos sobre el empleo publicados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), con corte al cuarto trimestre del 2020, revelan que un total de 233.905 trabajadores y trabajadoras en nuestro país han caído a la categoría de Subocupados por Insuficiencia de trabajo. 

Estas son, según la explicación del propio Instituto, personas de 15 o más años de edad que han trabajado menos de 30 horas semanales en promedio a pesar de haber estado disponibles para hacerlo, por no conseguir una fuente de trabajo que les permitiera completar las 48 horas mínimas que establece el código laboral -es decir, 8 horas diarias con un día de descanso por semana-. 

Es importante hacer la segregación entre hombres y mujeres para este indicador, ya que de esta manera se puede notar claramente que al género femenino le ha costado mucho más acceder a un trabajo formal de jornada completa.

Las mujeres en esta situación son unas 140.578 y representan el 10% de la fuerza de trabajo, mientras que los hombres son unos 93.327 -un 5% del total-. 

Este indicador se profundizó entre el cierre del 2020 y el último trimestre del 2019, cuando el total de personas subocupadas por insuficiencia de trabajo eran 216.064, aunque ya en ese momento se sentía el golpe persistente de la recesión económica experimentada en la primera fracción de ese año. 

De hecho, según datos recogidos en la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC), el promedio de horas semanales trabajadas en el tercer trimestre del 2020 fue de solamente 40,9 en total.

Por una parte, los hombres con 43,6 horas semanales y por otra las mujeres, con 36,8, en ambos casos este indicador se ubicó por debajo del mínimo de 48 horas que justifica actualmente el salario mínimo de G. 2.192.000.

Este grupo está conformado a efectos metodológicos por personas de 15 o más años de edad que en los 7 días anteriores a la entrevista realizaron alguna actividad económica de por lo menos una hora (población ocupada) y por las que no trabajaron ni siquiera una hora. 

Sobre este universo, las personas desocupadas fueron en total unas 266.902, cifra superior a la registrada al cierre del 2019, cuando los paraguayos y paraguayas sin un trabajo para mantener a sus familias eran 206.538 en total. 

También cabe destacar que la fuerza de trabajo total del país, según el INE, al cierre del 2020 era de unas 3,7 millones de personas en total, de las cuales 2,1 millones eran hombres y unas 1,5 millones, mujeres.  

Suspensiones laborales

No es para menos el problema de las suspensiones laborales generadas por la continua suspensión de actividades productivas que deriva de la pandemia. Muchos empleadores acuden a los subsidios del Instituto de Previsión Social (IPS) ante la falta de posibilidades de mantener a sus trabajadores activos. Esta ayuda de la previsional es de apenas la mitad de un salario mínimo al mes. 

Sobre este tema, Pedro Halley, gerente de prestaciones económicas del IPS, explica que, a raíz de las nuevas restricciones establecidas por el Poder Ejecutivo, muchas empresas están requiriendo este apoyo, especialmente del sector gastronómico.

Estima que para mayo alrededor de 30.000 trabajadores formales recibirán la compensación económica por la suspensión de su contrato y sostiene que incluso abril cerró con unos 28.000 trabajadores suspendidos. Solamente esta cifra ya implica un significativo aumento, teniendo en cuenta que al cierre de marzo los trabajadores que recibieron subsidios sumaron 18.000.

Políticas públicas 

El economista Carlos Carvallo Spalding considera al respecto que el impacto de la crisis económica en el empleo solo se está comenzando a sentir y las consecuencias aparecerán con rezago pero con fuerza, en el futuro, si el Gobierno no discute seriamente políticas públicas focalizadas en la reconstrucción del trabajo y la economía. 

“La pandemia mostró su cara más inequitativa porque afecta seriamente a sectores donde se concentra la mayor parte del empleo en nuestro país y, además, afecta a los quintiles más bajos de ingresos. Hay que mirar estos datos a futuro y es donde hay que trabajar políticas focalizadas de apoyo”, puntualiza. 

Observa que hasta el momento las políticas que ha adoptado el Gobierno, con los programas de subsidios y flexibilizaciones en los pagos de créditos por vencer, solamente han sido de “mitigación” y no se han practicado aún las focalizadas a la recuperación del empleo.

Se trató de salvar parcialmente la reducción de los ingresos de las familias, pero no con un impacto a futuro, agrega el también ex miembro del Directorio del Banco Central del Paraguay (BCP). 

Enfatiza que, si bien ya se han visto algunos efectos negativos sobre el empleo, la pobreza e incluso sobre las proyecciones de crecimiento, los números que se publicaron hasta el momento no recogen en su totalidad los efectos de la pandemia porque esto tiene un rezago y el golpe severo probablemente se verá en las cifras que saldrán más adelante. 

Sin embargo, dice que más allá del momento en que se pueda cuantificar con exactitud el golpe, es muy posible que estemos ante la inminente caída no solo del empleo, sino de la calidad misma del empleo.

De hecho, gran parte de la fuerza de trabajo opera en la informalidad y ya se ha visto que la subocupación por insuficiencia de horas de trabajo es una realidad actual. 

Insta a mirar no solamente los datos de pobreza o empleo, sino también considerar que la severidad de la pobreza probablemente ha aumentado, principalmente porque hay personas que no han caída en la categoría de pobreza pero se han acercado mucho más a esa línea luego de haber deteriorado su calidad de vida con la reducción de los ingresos familiares. 

“La percepción de la crisis es más crítica que la que se ve solo analizando el comportamiento del producto interno bruto (PIB). Detrás de la contracción del consumo privado, se puede ver el ajuste de la gente por un menor ingreso de las familias”, señala. 

Generación y mantenimiento de empleos 

Por su parte, el titular de la Cámara de Anunciantes del Paraguay (CAP), Carlos Jorge Biedermann, considera que la situación actual para el mantenimiento de los puestos de trabajo y la generación de nuevos empleos se encuentra muy complicada, por el gran nivel de incertidumbre que existe. Opina que no será un primero de mayo muy alegre, ya que muchas empresas están cerrando. 

Expresa que el perjuicio de las nuevas restricciones y el cierre de los restaurantes, por ejemplo, va mucho más allá porque genera un golpe a toda la cadena de producción: afecta no solamente al sector en sí mismo, sino también a sus proveedores y colaboradores. 

Por otra parte, afirma que ante esta situación efectivamente ya son muchas las empresas que se encuentran suspendiendo contratos o directamente realizando despidos ante la imposibilidad de sostenimiento.  Agrega que las perspectivas son inciertas y que las medidas del Gobierno afectan siempre al sector formal solamente. 

“Una vez más se está tratando de transferir el problema al sector privado formal y eso no es gratis, tiene un costo altísimo. Es transferir problemas de incompetencia por no poder resolver los problemas de salud y además no se han podido controlar los protocolos ya que solo los formales cumplimos eso, a un costo altísimo. Es ese sector que paga sus impuestos y cumple con el IPS”, reclama. 

Es enfático al decir que las empresas privadas no son corresponsables de lo que está pasando, sino que los despidos y suspensiones laborales son producto de la falta de tino del Gobierno para resolver los problemas, como la adquisición de vacunas o control de locales clandestinos.

Reconoce que la situación no es feliz en ningún sentido, ya que además de lo engorroso que resulta suspender funcionarios que han dado mucho por las empresas, esto genera un costo financiero importante por el achicamiento de la capacidad de las compañías, además de los pagos de indemnizaciones y de que son personas que ya tuvieron la correspondiente formación para el trabajo que desempeñan. 

“Quiero destacar mi admiración a todos los trabajadores, no hay trabajo más importante que otro, cada persona tiene que desempeñarse de la mejor manera posible”, puntualiza el empresario, en ocasión de este día conmemorativo y en medio de la dura situación por la que pasan tanto los empleados como los empleadores. 

Recomendaciones para el accionar del trabajador

Es importante en este contexto destacar algunos puntos a tener en cuenta, que podrían ser de ayuda a los trabajadores en este contexto. Como hemos mencionado, una de las salidas que están tomando las empresas es la suspensión de contratos laborales, y otra es el despido. 

Para el caso de las suspensiones, lo primero que debe tener en cuenta el trabajador es que necesariamente debe estar inscripto en la seguridad social del IPS para poder acceder al subsidio de medio jornal por día de suspensión, es decir, medio salario mínimo al mes. En caso de que la empresa realice la suspensión sin tener al empleado en la previsional, la misma sería ilegal. 

En el caso de suspensiones ilegales, el empleado tendría la opción de tomar acciones legales contra la empresa, solicitando la correspondiente indemnización. Resulta fundamental que los trabajadores revisen sus inscripciones al IPS en este contexto, ya que es muy probable que requieran la cobertura médica en caso de tener contactos con casos positivos o, peor aún, contraer el virus. 

En lo que respecta a los despidos directos, salvo que la empresa haga el trámite de cierre ante al Ministerio del Trabajo, se deben realizar los abonos correspondientes de indemnizaciones en las que se deben tener en cuenta la antigüedad del trabajador, las vacaciones generadas y los permisos correspondientes. 

En caso de cierres definitivos, se deben pagar las indemnizaciones correspondientes, pero en caso de cierres temporales tramitados ante el Ministerio por parte de la empresa, se omite el pago aunque la empresa se obliga a volver a contratar al trabajador en caso de volver a abrir dentro de los tres primeros meses del cierre.  Uno de los acuerdos a los que se puede llegar en caso de un cierre temporal de la empresa es la concesión de vacaciones causadas, ya que se trata de una situación muy particular y la idea es mantener tantos puestos de trabajo como sean posibles, incluso recurriendo a vacaciones anticipadas a cuenta de las que el trabajador vaya a generar, o incluso anticipos de salario. 

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