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1 de marzo de 2021

Las secuelas de la pandemia: EEUU ante el doble desafío de impulsar el empleo y controlar la inflación

Alrededor de 25% más de trabajadores deberán cambiar su ocupación, como resultado de las transformaciones laborales que deja la emergencia sanitaria, según un estudio. Por otro lado, el mercado empieza a arrojar señales de que la inflación aumentará, en medio de una política monetaria históricamente expansiva que está quedando con poco margen.

ANÁLISIS

La emergencia sanitaria aceleró las transformaciones en la ocupación de las personas y se calcula que un 25% de la población deberá explorar otras fuentes de trabajo para el 2030, respecto a las proyecciones contempladas antes de la pandemia, según un estudio realizado por el instituto McKinsey.

En el estudio denominado “El futuro del trabajo después del COVID-19”, el McKinsey Global Institute calcula que 1 de cada 16 trabajadores deberá encontrar una ocupación diferente a la actual para el 2030; esto, en los ocho países analizados (EEUU, Alemania, Japón, Francia, España, Reino Unido, China e India).

En el caso de EEUU particularmente, la perspectiva consiste en que 1 de cada 10 trabajadores estadounidenses – aproximadamente 17 millones – se vea obligado a abandonar su trabajo y a asumir nuevas ocupaciones para el 2030, según la interpretación que recoge Bloomberg.

El reporte advierte que los efectos colaterales del COVID-19 destruirán grandes cantidades de puestos de baja remuneración, en un mercado laboral que ya estaba destinado a la disrupción incluso antes de la pandemia. Los cambios afectarán en mayor medida a mujeres, jóvenes y minorías étnicas.

Tanto el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powel, como la secretaria del Tesoro de EEUU, Janet Yellen, han sugerido recientemente que la tasa de desempleo real se acerca al 10% – teniendo en cuenta a los que han quedado sin trabajo y a los que trabajan a tiempo parcial involuntariamente –, frente a la cifra oficial del 6,3%.

Jerome Powell y Janet Yellen se enfrentan a un difícil dilema

La conducción económica de Estados Unidos de Norteamérica se enfrenta a un doble desafío: seguir impulsando la recuperación del mercado laboral, tras el deterioro que deja la pandemia de COVID-19, y empezar a analizar su política monetaria a fin de evitar que la inflación se convierta en un problema para el repunte del dinamismo.

Las bajas tasas de interés que mantiene la Reserva Federal (FED) y el gasto fiscal desde el inicio de la pandemia aparentemente empiezan a verter sus efectos en el incremento de la demanda de productos y servicios, por lo que el mercado empieza a arrojar señales de un próximo aumento de la inflación.

A todo esto, debemos sumar el nuevo paquete de estímulos fiscales propuesto por la administración de Joe Biden, de USD 1,9 billones, que avanza en el Congreso.

Estas políticas económicas ultra laxas pueden alimentar excesos financieros en ciertos sectores; pero a pesar de todo, los responsables de estas medidas creen que son necesarias y “preferibles” para sacar a una economía severamente dañada por la pandemia.

Recordemos que la Reserva Federal tiene un doble mandato – estabilidad de precios y máximo empleo sostenible – para tomar sus decisiones.

Para la meta del máximo empleo probablemente todavía se necesite de acciones que tiendan a estimular la economía, mientras que para la estabilidad de precios puede que se necesite pensar en alguna solución distinta a la habitual – subir las tasas de referencia para frenar la inflación –.

Desde mi punto de vista, nos enfrentamos a desafíos totalmente nuevos de la mano de cambios tecnológicos profundos que crean una situación en la que las soluciones del pasado sean inaplicables.

Quizá deberíamos empezar a desarrollar una mayor tolerancia a la inflación, hasta que la economía real se recupere. Mientras tanto, seguiremos debatiendo y la historia juzgará las decisiones que se tomen.

En un próximo artículo analizaremos los sectores económicos que tienen un mayor potencial de aprovechar un escenario de más inflación en EEUU, así como el efecto en los mercados de bonos y acciones.

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