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7 de diciembre de 2022

La pandemia y el impulso a la inclusión financiera

Las investigaciones del Banco Mundial indican que los países aumentaron el ritmo y las estrategias nacionales para avanzar en esta labor. La inclusión financiera no es solo tener acceso a transacciones, sino también aumentar el ahorro, acceder a un crédito, planificar para el futuro; en conjunto, facilitar la calidad de vida de las familias y sociedad.

Alrededor del 76% de la población mundial tiene una cuenta sea en el banco o alguna institución financiera, esto incluye a las cuentas de dinero móvil proveedoras de servicios financieros. 

Hace diez años, este porcentaje se encontraba en 50% a nivel mundial. Aunque la titularidad de cuentas aumentó en promedio en las economías de altos ingresos y en desarrollo, la tasa promedio de crecimiento en las economías en desarrollo fue más estable, ya que en esas naciones creció del 30% al 42% nada más.

Las economías que tuvieron 25 puntos porcentuales de aumento entre el 2011 y 2021 fueron Perú, Sudáfrica y Uganda. La tasa de Uganda se triplicó, de hecho, pasando del 20% al 66%. 

Otra nación en que creció exponencialmente la inclusión financiera es India, que duplicó sus números en la última década, de 35% al 78%. Esto sucedió en parte debido a una política del gobierno indio en 2014 que aprobó la tarjeta de identificación biométrica para impulsar la propiedad de cuentas entre los adultos no bancarizados. 

Y otras naciones tuvieron un crecimiento muy reducido, como Pakistán -solo creció 10 puntos porcentuales, de 10% a 21%- y Nigeria, de 30% a 45%.

Porcentaje de adultos con cuentas- año 2021

Fuente: Global Index Database 2021

A nivel mundial, el 34% de los adultos no bancarizados dijeron que los servicios financieros son muy caros, por eso no acceden a ellos. Más del 60% de esos adultos fueron de Brasil, Colombia, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay y Perú, esta es una barrera significativa para la población.

Debemos entender que la inclusión financiera no es solo tener acceso a transacciones, sino también da lugar a aumentar el ahorro, acceder a un crédito, planificar para el futuro; en conjunto, facilitar la calidad de vida de las familias y sociedad. 

Y la crisis por el COVID-19 ha reforzado la necesidad de aumentar la inclusión financiera, especialmente digital. Estos servicios se prestan de manera responsable a un costo asequible y sostenible.

Las investigaciones del Banco Mundial, en su último reporte sobre la inclusión financiera, indican que los países aumentaron el ritmo y las estrategias nacionales para esta inclusión, en donde reunieron todos los entes involucrados de manera completa e inmediata.

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