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1 de febrero de 2023

Perspectivas empresariales 2023: La inflación persiste como el principal problema y desalienta un mayor consumo

Ante un escenario de inflación, el consumo se ve afectado por precios y expectativas, con un mayor impacto en aquellos productos que no son de primera necesidad. Este escenario ya se vivió en el 2022 y aparentemente se repetirá en el presente año.

Solo un 25% de empresarios encuestados espera una tendencia a la baja de la inflación en el 2023, a diferencia de lo que contempla el BCP como resultado de su política monetaria, y recién para el cierre del año se espera que la mayoría incremente su nivel de consumo.

No obstante, casi un 70% espera que mejore la economía y más de la mitad prevé que aumenten sus ingresos, mientras posicionan a la educación como prioridad para el próximo gobierno y observan a la inversión extranjera como la oportunidad más importante.

Si bien el 2022 cerró con una tasa inflacionaria por debajo de las estimaciones iniciales, las expectativas para el sector empresarial del país siguen sin ser muy alentadoras para este 2023.

Según los resultados de una encuesta sobre perspectivas económicas realizada por la consultora Mentu, el costo de los productos seguirá siendo el principal problema para el sector empresarial en este nuevo año.

Sobre este aspecto, especialistas económicos sostienen que la inflación se situará nuevamente por encima de la meta anual del Banco Central de Paraguay (BCP) y que difícilmente se cumplirá la estimación oficial de 4,1% de variación promedio de precios anunciada para el 2023. Además, la recuperación del consumo estaría fuertemente ligada al desarrollo del proceso inflacionario.

Si bien las perspectivas para este año apuntan hacia un mejor desempeño de la economía, con un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en torno al 4% y una progresiva reducción de la inflación, según lo proyectado por la banca matriz, el sector empresarial pronostica resultados más conservadores. 

De hecho, según los resultados de la encuesta elaborada por la consultora económica Mentu, el 38,1% de los empresarios consultados considera que la inflación tendría una tendencia al alza en los próximos meses, el 36,9% respondió que la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) se mantendrá igual y solamente el 24,8% de los encuestados espera que la inflación presente una tendencia a la baja. 

Fuente: Mentu

Esta expectativa es distinta a la que maneja el BCP, ya que el año pasado cerró con una inflación de 8,1% y para este se espera que retroceda a 4,1%.

Lea también: Expectativas para la cotización del dólar suben a G. 7.300 en el 2023, según encuestas del BCP

Por su parte, los resultados sobre el consumo arrojados por la encuesta de Mentu mostraron que recién para el cierre del 2023 hay una mayoría de empresarios (62,7%) que estima que su consumo aumentará, un 27,8% estima que su consumo se mantendrá igual y un 9,6%, que disminuirá.

Según el propio informe, algunos de los componentes del consumo que más se verían afectados por la coyuntura de la inflación son las compras de vehículos,  refacciones del hogar, compra de electrodomésticos y vacaciones en el exterior del país.

Para el primer trimestre del 2023, la mayoría de los encuestados (41,2%) manifestó que su consumo permanecerá sin cambios; el 39,2% de los encuestados cree que su consumo se incrementarían entre 10% y 50%; mientras que el 19,7% cree que su consumo disminuirá entre 10% y 50%.

Recordemos que el consumo había cerrado el 2022 con una variación de 1,4%, que se desprende del desempeño privado y público, según las estimaciones del BCP. El consumo privado presentó una variación de 2,4%, mientras que el público cayó en 4,6%, tras la dinámica de las construcciones de obras y en un contexto de retorno al equilibrio fiscal.

Las proyecciones para el 2023 apuntan hacia variaciones positivas para ambos sectores: para el consumo privado, el pronóstico es de un crecimiento de 2,8% y para el público se contempla una expansión de 2,3%. 

Este es el punto donde se observa que es la expectativa de inflación aún elevada la que impide un mayor dinamismo del consumo, pues la mayoría de los empresarios encuestados por Mentu consideran que sus ingresos se incrementarán este año y que mejorará la situación económica.

Fuente: Mentu

El analista económico Stan Canova difiere con el pronóstico de la inflación de 4,1% para el cierre de este año, pues advierte que aún persiste una gran volatilidad sobre los precios de commodities, especialmente sobre los derivados del petróleo. 

Asimismo, mencionó que el nivel de consumo está relacionado con la capacidad de pago y las expectativas de compra que tienen las personas, las cuales a su vez estarían relacionadas con la inflación, es decir, que ante un panorama de mayor inflación, el consumo se vería directamente afectado. 

En este contexto, es importante mencionar que en la última encuesta de Expectativas de Variables Económicas (EVE), elaborada por el BCP, se dio a conocer que los agentes económicos esperan que la inflación vuelva al rango meta recién en el año 2024, a diferencia de la estimación de la banca matriz de 4,1% para el cierre de este año.

Sobre el cierre de la inflación del 2022, Stan Canova mencionó que el indicador de 8% representa solamente un promedio que está compuesto por doce categorías de productos, y que el efecto real es muy superior a este resultado. Mencionó como ejemplo al encarecimiento de alimentos, que podría presentar un 30%.

“Fácilmente hubo una inflación de 30% en los productos de alimentos, solo que al hacer el promedio sumando las variaciones de todas las categorías del IPC y luego dividirlas por 12 sale ese 8%; pero en realidad es más, si tienen en cuenta productos en particular, se siente mucho más que ese 8% con irse al supermercado”, aseveró. 

Asimismo, explicó que el impacto se podría ver en el consumo durante este año, ya que ante los aumentos constantes de precios, se reducirá el poder de compra de bienes y servicios.

“Existen algunos productos que podrían verse afectados en cuanto al consumo y otros que no porque corresponden a categorías de primera necesidad”.

Stan Canova, analista.

Por otro lado, indicó que será fundamental el desarrollo del conflicto bélico y su impacto en los precios del petróleo, el cual tuvo una incidencia general en el IPC local. “Es muy curioso que cuando (el crudo) WTI subió hasta USD 120, los precios locales subieron, pero cuando bajó a menos USD 80,  los de Dicapar (Distribuidora de Combustibles y Asociados del Paraguay) dicen que no tiene relación directa”, criticó el analista. 

Rubro gastronómico

El presidente de la Asociación de Restaurantes del Paraguay (ARPY), Oliver Gayet, en entrevista con MarketData explicó que el sector gastronómico recibió un duro impacto de la inflación durante el 2022, a causa del fuerte encarecimiento de sus principales insumos. 

El 2022 cerró con un resultado positivo a pesar de ello, luego de una leve recuperación en el último mes, impulsado por los eventos y dinámica de finales de año, pero con una fluctuación en el ritmo de consumo en lo que fue el año en general. 

“Hubo meses que fueron buenos, como en junio, agosto; luego normales, como en septiembre; pero noviembre creo que fue el peor de todos, y la inflación tuvo un impacto durísimo para nosotros, por eso tuvimos que ajustar nuestros precios y aumentar el salario mínimo”, detalló el empresario.

La perspectiva para el 2023 no son alentadoras desde el punto de vista general, según apuntó el empresario, ya que aún no se puede tener certezas de cómo estaría el consumo, ya que por lo general durante enero no se ven movimientos importantes. 

Pronosticó que si la inflación presenta un comportamiento similar a lo observado en el 2022, el panorama para las empresas del rubro gastronómico estará bastante complicado.

«El panorama que vemos no es muy alentador porque el combustible sigue sin bajar, el dólar está altísimo y aún no vemos que los precios se normalicen».

Oliver Gayet, presidente de la Asociación de Restaurantes del Paraguay.

Dificultades y oportunidades para el 2023

Otros temas abordados por Mentu en su encuesta empresarial se relacionan con las políticas públicas que deben incluirse en el programa del siguiente Gobierno. Las respuestas fueron, en orden de mayor a menor importancia, la educación, la salud, incentivar la inversión privada, seguridad y mejora del gasto público.

Por otro lado, entre las oportunidades que tiene el país en el 2023 se mencionó con mayor frecuencia a la inversión extranjera, seguida de Itaipú, el nuevo gobierno, la producción agrícola y las exportaciones. 

Además de la inflación, las principales dificultades económicas que enfrentará la empresa u organización son los costos altos, la falta de crédito, disminución de ventas y morosidad de clientes.

Las encuestas de Mentu recogieron 567 respuestas sobre un total de 1924 empresarios y profesionales consultados con perfil del Pulso Financiero, con un Nivel de significancia del 90% y margen de error del 3%. 

Llamado a la estabilidad

El presidente del Club de Ejecutivos, Jaime Egüez, sostuvo que definitivamente la inflación es un factor de suma importancia para el gremio, tal como lo fue en el 2022. Sin embargo, indicó que esperan una dinámica similar a la del año pasado, pero una tendencia hacia la baja. 

En este sentido, mencionó que la inflación, si bien es un problema para la economía, las inversiones, las decisiones y políticas que garanticen la previsibilidad serán fundamentales para el desarrollo del sector.

Egüez insistió en la necesidad de que el regulador alcance a mantener una estabilidad, para que el sector pueda manejar y hacer negocios de manera equilibrada, con aumentos de salario mínimo controlado.

Sobre el consumo, afirmó que hasta el momento no se tiene certeza de cómo vaya a presentarse, ya que depende de otras variables económicas.

“Creemos en la importancia de la previsibilidad y creo que estamos por buen camino, vamos a tener inflación, pero no esperamos un descalabro en este sentido”.

Jaime Egüez, presidente del Club de Ejecutivos.

Paraguay, entre los países con mayor inflación 

La inflación, llamada por muchos el “impuesto de los pobres” por su repercusión en los sectores sociales más deprimidos, golpeó con fuerza a las economías de varios países latinoamericanos el año pasado y amenaza con ser nuevamente en este 2023 un dolor de cabeza para los Gobiernos que, incluso, puede agravar el problema de la migración irregular a Estados Unidos, según publicó recientemente la agencia EFE. 

En efecto, sostiene que analistas coinciden en que uno de los casos más complejos es el de Argentina, que con una inflación del 94,8% casi duplicó la de 2021, cuando alcanzó 50,90%, una cifra inédita desde la salida de la última hiperinflación que sufrió ese país hace tres décadas.

El tema del alto costo de la vida también preocupa a Colombia, que registró una inflación de 13,12 % (la más alta en 23 años), a Chile (12,8 %, la más alta desde 1992), Perú (8,56 %, la más alta en 26 años), México (7,82 %, la más alta en 22 años) y Costa Rica (7,88 %, la más alta en una década), además del caso crónico de Venezuela que, sin embargo, cerró 2022 con una cifra de 305,7 % frente a la astronómica de 686,4 % de 2021.

El costo de vida aumentó el 9,2 % en Guatemala, 8,29 % en Uruguay, 8,1 % en Paraguay, 7,83 % en República Dominicana, 5,79 % en Brasil, 3,74 % en Ecuador y 3,12 % en Bolivia. Del resto de países aún se desconoce el dato definitivo del cierre de 2022.

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