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28 de octubre de 2020

“El crecimiento económico potencial de Paraguay está retrocediendo a 3%, por efecto de la pandemia”

El economista Carlos Carvallo, ex miembro del Directorio del BCP, advierte que el impacto en factores que hacen a la productividad de las personas – empleo, educación, salud y niveles de pobreza – tiene un fuerte peso. Insta a establecer políticas focalizadas en las áreas más afectadas e impulsar acciones que reduzcan la incertidumbre en el mercado.

La pandemia de COVID-19 desnuda las fragilidades sociales de nuestro país y plantea la urgente necesidad de realizar reformas estructurales en educación, salud y acceso al empleo, a fin de que la estabilidad social acompañe a la estabilidad que se construyó en los últimos años.

Estas son las reflexiones que comparte el economista Carlos Carvallo, ex miembro del Directorio del Banco Central del Paraguay (BCP), en entrevista para MarketData. Advierte que el potencial de crecimiento económico del país está retrocediendo de 4% a 3%, como consecuencia del golpe que generó la emergencia sanitaria en diversos aspectos de la productividad de la población.

Sostiene que las políticas contra cíclicas a las que el Gobierno acostumbra acudir para contrarrestar los años económicos malos probablemente no serán de mucha ayuda en esta ocasión, por lo que insta a optar por políticas focalizadas y reducir la incertidumbre.   

– ¿Cómo observa la evolución de la economía paraguaya, en cuanto a la manera en que estamos enfrentando los efectos de la pandemia de COVID-19?

Un resultado muy bueno fue el que tuvimos en el PIB (Producto Interno Bruto) del segundo trimestre, que si bien fue una caída importante de 6,5%, por lejos fue la menor caída registrada en la región; el que nos sigue es Uruguay, que cayó 10,5%, el resto está muy por arriba, más del doble de la caída que mostró la economía paraguaya. Esa es una sorpresa positiva que pondría en primer lugar, la mayoría de los analistas estábamos esperando probablemente una caída de entre 7% y 8% del PIB en el segundo trimestre; con estos nuevos datos, la caída para este año estaría entre 1,5% y 2,5%, yo pensaría que va a estar más cerca de 2%.

– ¿Qué características está teniendo la actividad económica del segundo semestre del presente año, desde el comportamiento de los diversos sectores?

Este rebote no es homogéneo, no se da en todos los sectores. Entre los que están ya teniendo un comportamiento positivo tenemos a la agricultura, la construcción y algunos servicios, como intermediación financiera. Pero hay sectores que siguen en zona negativa: los hoteles y restaurantes, que independientemente de la apertura, hay que ver cómo esta pandemia cambió el comportamiento de los consumidores, ya no tienen demasiado margen. Después tenemos el problema de energía, de las binacionales, por el efecto del nivel del cauce hídrico del Paraná y la menor demanda de Brasil; y algunos sectores manufactureros que dependen del comercio, ahí tampoco hay señal de una recuperación muy fuerte.

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– ¿Qué incidencia está ejerciendo todavía la incertidumbre y de dónde proviene?

En cuanto a los signos de interrogación, uno tiene que ver con el aspecto sanitario: si bien estamos en un proceso de apertura y es muy bien visto desde las expectativas de los agentes económicos, y eso puede de alguna manera empezar a impulsar a algunos sectores que están todavía muy deprimidos, también hay que ver cuál es la reacción sanitaria, si es que los números no empiezan a descomponerse desde el punto de vista de los contagios y otros indicadores del sector salud, y eso nos lleva otra vez a un retroceso en la apertura económica. Yo vería eso a la luz de lo que está pasando en otros países, sobre todo en los países europeos que están teniendo la segunda ola de contagios.

La segunda interrogante tiene que ver con el efecto estadístico: el segundo semestre del año pasado fue un semestre de fuerte crecimiento, creo que los datos que vamos a tener en los próximos meses tal vez sean un poco más moderados de lo que arrojaron estos últimos dos meses, incluso algunos de ellos van a ser negativos, porque la base que tenemos para crecer es bastante más alta y el esfuerzo que tiene que hacer la economía para crecer es bastante mayor al que tuvieron los dos meses anteriores.

Hay que empezar a pensar seriamente en reformas importantes que tomen en cuenta nuestra realidad social, la estabilidad macroeconómica debe ser consistente también con la estabilidad social.

– ¿Qué perspectiva podemos tener para lo que será el dinamismo del mercado paraguayo en los próximos meses?

Vamos a perder el impulso de la agricultura, el fuerte desempeño que tuvimos en estos últimos meses. Lo que vimos como efecto colchón para la menor caída del Producto en el segundo trimestre fue el comportamiento de la agricultura, en primer lugar, y el sector de construcciones, en segundo lugar. La agricultura, incluso, para los datos de junio y julio tuvo una revisión en su productividad, lo cual impactó todavía más fuerte en el crecimiento respecto a lo que estábamos esperando. Ambos sectores tienen un efecto base muy bajo del primer semestre del año pasado: la agricultura tuvo un shock fuerte en términos de la sequía (de fines del 2018) y la construcción, por el periodo de lluvias que le afectó también en su dinámica; hay que ver cuando enfrenten una base un poco más alta cómo reaccionan.

Estos datos que vienen ya no van a incorporar los datos buenos de junio y julio, el 30% de la campaña agrícola 2020/2021 ya va a estar incorporado en este PIB y probablemente va a ser mucho más bajo de lo que venía siendo hasta ahora. (La actual sequía) va a afectar una parte de la actividad de este año y del año que viene, hay que ver la sostenibilidad del efecto de La Niña, creo que ya estamos viviendo eso, algunos hablan de que puede ser muy fuerte y habrá que ver cómo impacta en la agricultura.

Creo que hay que ser conservadores todavía en términos de lo que estamos esperando para el cierre de este año y para el año que viene; si la agricultura no va a ser un factor importante, hay riesgo de una segunda ola de contagio y de reversiones en la apertura de la economía, sobre todo en algunos sectores que están en el límite de su capacidad de sobrevivencia, también puede ser un 2021 no tan auspicioso como tal vez hubiéramos esperado. El rebote va a existir porque este fue un año nefasto, peor que esto no puede ser, mi única duda es cómo operan estos factores.

– El rebote económico para el 2021 es considerado un hecho, para muchos. ¿Podremos tener un repunte cercano al crecimiento potencial del país?

Es razonable que podamos volver a ese nivel, pero la incertidumbre todavía es muy grande. Hoy en día el potencial ya no es 4%, yo creo que nuestro potencial está mucho más cerca del 3% que del 4%, incorporando todos estos nuevos datos de la pandemia. Muchos fenómenos afectaron probablemente el producto potencial: el fin del súper ciclo de los commodities, cambios estructurales muy importantes; la pandemia es un shock que en principio pensamos que era temporal, (pero) tiene unas características permanentes por el cambio que introduce en la economía. Todos esos factores, más la reducción de los márgenes fiscales, afectan finalmente nuestro potencial de crecimiento.

– ¿Cuáles son los elementos que en mayor medida están reduciendo al potencial de crecimiento de Paraguay?

Mi mayor preocupación básicamente tiene que ver con la productividad de la mano de obra y el efecto que va a tener toda esta pandemia sobre el mercado laboral y la calificación de la mano de obra. Primero, cómo esto va a afectar a todo el proceso educativo, perdimos un año de educación que puede parecer poco pero no es tanto así, ahí hace falta una reforma urgente. Después, todo lo que tiene que ver con el sector salud, esta pandemia nos cuestionó de una forma muy profunda como sociedad y nos encontró en una condición de vulnerabilidad demasiado importante, en lo que tiene que ver básicamente con el sistema de salud, pasa igual que la educación por una necesidad de reforma importante del capital humano y su productividad, pero también por los elementos de protección social: tuvimos que salir a inventar mecanismos de transferencia, no estábamos preparados para eso.

El desempleo relevante para la economía es el desempleo abierto y todas las personas que fueron categorizadas dentro de los desempleados circunstanciales, porque si esas personas no encuentran empleo en los próximos meses va a pasar a ser directamente desempleados abiertos y probablemente gran parte de esos desempleados sean de los sectores que todavía no se están recuperando, que hay que ver cómo este proceso de apertura les permite o no empezar a emplear gente. Tenemos que pensar en niveles de desempleo potencialmente cercanos al 10% más los niveles de precarización del empleo, que son capturados por el subempleo, que probablemente estén en peores condiciones en términos de ingresos de lo que estaban antes de la pandemia. ¿Qué respuesta va a dar la política económica a eso?

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Hay que ser conservadores todavía en términos de lo que estamos esperando para el cierre de este año y para el año que viene. El rebote va a existir porque este fue un año nefasto, peor que esto no puede ser, mi duda es cómo operan los factores.

– ¿Qué tipo de respuesta debe dar el Gobierno, ante esta situación?

Ya pasamos los tiempos de las políticas agregadas de reactivación económica, tanto la política monetaria como una política fiscal contra cíclica muy fuerte tal vez no tenga demasiado impacto en este periodo. Va a tener mucho más impacto cómo se va a procesar la consolidación fiscal y monetaria; por la parte monetaria no tengo temor, el Banco Central tiene bien claro el camino, pero sí me parece que hace falta, porque es un factor clave, mandar señales importantes en términos de cómo se va a procesar la consolidación fiscal sin afectar mucho la inversión pública.

La respuesta probablemente no esté por el lado de políticas agregadas, sino por políticas más focalizadas hacia esos sectores que este shock temporal se les convirtió en un shock relativamente permanente, porque todavía no encuentran un alivio. Esa es la respuesta para la recuperación, qué tantos sectores lograron aguantar este periodo y qué tanta destrucción productiva y de riqueza hubo durante todo este periodo, tal vez toda la capacidad que nosotros creemos que estaba todavía instalada no está más, hay que ver cómo se procesa esa recuperación. Me preocupan mucho los datos sociales, de empleo y subempleo, y los datos de pobreza, que todavía no estamos viendo porque siempre operan con rezago; dependiendo de la flexibilidad de los mercados, hay rezagos de entre uno y dos años para empezar a ver los números verdaderos.

Hay que empezar a pensar seriamente en reformas importantes que tomen en cuenta nuestra realidad social, la estabilidad macroeconómica debe ser consistente también con la estabilidad social, hay que atender las necesidades de la gente más vulnerable, ese es el gran desafío. La pandemia nos hizo ver todas estas debilidades que teníamos como sociedad, este es el momento de un gran pacto social en el país, donde nos pongamos todos de acuerdo en que hay que preservar todo lo bueno que se construyó en los últimos tiempos – que tiene que ver con la institucionalidad económica y con la estabilidad macro – y en que es urgentemente necesario avanzar hacia reformar profundas en otra institucionalidad de la República: el estado de derecho, la calidad de las políticas, y también hay que empezar a generar políticas adecuadas para atender la emergencia social.

Perfil

Nombre: Carlos Carvallo Spalding

Formación profesional: Economista especializado en integración regional y Economía Aplicada

Trayectoria profesional: Miembro del Directorio del BCP (2015-2020), fue consultor del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), prestó servicios en la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) y en la secretaría del Mercosur.

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