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7 de diciembre de 2022

“Debemos tomar la decisión de que nuestro Estado sea más eficiente”

La nueva ministra de Planificación, Viviana Casco, analiza los desafíos que trae la post-pandemia en materia de coordinación de acciones para la mejora de la calidad de vida de la población paraguaya.

La planificación es una tarea imprescindible para avanzar hacia el progreso y, en el caso del Estado, de su correcta realización depende la calidad de vida de millones de personas.

La pandemia de COVID-19 reveló varias falencias, principalmente sociales, que venimos arrastrando desde hace décadas y nos deja la ineludible lección de que debemos estar preparados para los momentos adversos.

Este es el escenario en que Viviana Casco asume la titularidad de la Secretaría Técnica de Planificación (STP) y analiza con MarketData los desafíos que encuentra al frente de esta institución, particularmente para el proceso de modernización de la administración pública y un mejor desempeño de los funcionarios.

Se refiere también a los espacios que van ocupando las mujeres en los puestos de decisión del Gobierno y cómo trasladará a su actual función la experiencia que acumuló en el Ministerio de Hacienda.    

– ¿Cómo incidirá lo vivido durante la pandemia en los procesos de planificación y administración de las instituciones del Estado?

Dentro de los planes no estaban estas situaciones, que ahora sí se tienen que incluir: tenemos que tener ciertas previsiones. Ahí me gustaría vincular con el trabajo que estábamos haciendo desde Hacienda, que como Estado tenemos que tener un fondo de estabilización, un fondo para crisis, tenemos que tener recursos ahorrados, por más que en otros sectores se necesita. Porque ese siempre es el discurso: por qué yo voy a tener x millones de dólares dormidos en un fondo, si hay otros sectores que necesitan. Por economía básica, siempre las necesidades son ilimitadas y los recursos son escasos; entonces, por más que yo tenga muchísimas necesidades, tengo que tener un fondo para casos de emergencia y ese es uno de los desafíos que tenemos como país. Veníamos de un año malo, cuando nos empezábamos a recuperar vino la pandemia; en este periodo se dio una situación muy particular que no siempre se da, porque generalmente si tenemos un año malo al año siguiente ya tenemos cierta recuperación, cosa que no se dio y esperamos que el año que viene no venga otra cosa diferente.

– ¿Cuál es la estructura de planificación de las acciones del Gobierno y qué desafíos considera los más importantes?

Antes teníamos tres ejes estratégicos, que eran reducción de pobreza, desarrollo social y crecimiento económico inclusivo, e inserción de Paraguay en el mundo – ahora hablamos de proyección de Paraguay en el mundo –. El cuarto eje estratégico que se incluyó es el fortalecimiento político-institucional, que se vuelve a dividir en objetivos estratégicos y uno de ellos, que para mí es uno de los más importantes, es la modernización de la administración pública, que va muy de la mano con todo este trabajo que veníamos haciendo desde Hacienda, pero que el presidente (Mario Abdo Benítez) me pidió trabajarlo desde acá (la STP), ya que el quehacer diario no apremia tanto como en el Ministerio de Hacienda. Las decisiones las vamos a tomar en conjunto y eso va a ayudar a que exista esa sinergia que creemos que faltaba un poco entre la STP y Hacienda.

“Por más que yo tenga muchísimas necesidades, tengo que tener un fondo para casos de emergencia y ese es uno de los desafíos que tenemos como país”.

En el plan nacional de desarrollo, el desafío es fortalecer todo, empezar a trabajar con los diferentes sectores para fortalecer los planes sectoriales e institucionales y su vinculación, que es lo más importante para mí, con el Presupuesto; porque en el Presupuesto deben estar reflejados los recursos suficientes para que las instituciones puedan llegar en el largo plazo a los objetivos que se propusieron. Una de las falencias que también identificamos es que el Plan Nacional de Desarrollo todavía no está cuantificado: si quiero llegar a un nivel de desnutrición del 2%, ¿cuánto me va a costar a mí como Estado llegar a eso? Hoy tenemos plan, tenemos que trabajar en las otras herramientas que necesita el plan.     

– ¿Qué enfoque se debe dar a la administración del Estado paraguayo, atendiendo a las principales exigencias sociales?

La fortaleza de la institucionalidad es una falencia que ya se había observado antes y va muy vinculado con la modernización del Estado, que es transversal a todo el proceso de reducción de la pobreza, de proyección de Paraguay en el mundo. Creemos que es uno de los factores determinantes que van a posibilitar dar ese cambio que nosotros necesitamos: así como hace quince o veinte años dijimos ‘vamos a preocuparnos de que la macroeconomía esté bien´, ahora tenemos que tomar la decisión de que nuestro Estado sea más eficiente. Este proceso que estamos iniciando ahora, con las propuestas de leyes que vamos a ir acercando al Congreso, va a permitir que probablemente de aquí a diez o quince años se vean los efectos; pero ahora es el momento, después de esta pandemia, de tratar de ordenar un poco la casa para que podamos llegar de manera más cómoda o que nos afecte menos.

– El ingreso a la función pública a través de favores políticos es un vicio ampliamente criticado en nuestro país. ¿Cómo se está trabajando ese aspecto?

Eso está tratado de limitar en la ley que está en el Congreso, la nueva ley de la función pública, donde se establecen las reglas mucho más claras. En el caso de los contratados, se establece cuáles van a ser los casos, que no puede estar una persona contratada más de dos años, si quiere formar parte de la carrera tiene que ser por concurso, pasar un proceso de selección y varios procesos de evaluación, se extiende el plazo para que vaya ganando estabilidad. Una de las instituciones que se critica mucho es el Congreso; en esa ley se establece que una máxima autoridad en el Poder Ejecutivo, o una autoridad electa, puede tener asesores, pero esos asesores van a correr la misma suerte que la autoridad: yo puedo traer hasta tres asesores como ministra, pero el día que yo me vaya esos asesores tienen que salir también. Si quiere formar parte de la carrera lo puede hacer, pero a través del proceso de concurso.

“Le tenemos miedo a las reformas, y las reformas tienen que ser constantes en el sentido de que las instituciones públicas no se pueden quedar en el tiempo”.

– ¿En qué se etapa se encuentra el tratamiento de esta nueva ley de la función pública y por qué es necesaria?

Esta ley está en la comisión, pero no se está tratando, hay mucha resistencia obviamente por los sindicatos, pero esta ley va a regir para los que vienen; obviamente si quiero acceder a un puesto directivo, ahí sí ya va a afectar de manera directa una vez que se implemente la ley, puesto que se establece que los puestos directivos tienen que ser concursados. Se establecen ciertas normas que van a ayudar a tener una mejor burocracia, mejores personas que al final ayuden a tener una burocracia más eficiente. El Poder Ejecutivo dentro de todo está mejor controlado, porque ese trabajo ya lo venía haciendo la Secretaría de la Función Pública, nuestro problema son los otros poderes, que todavía no se ciñen por esa ley. Si bien el Poder Judicial ya empezó ciertos procesos de concurso, esas son construcciones que tenemos que hacer a lo largo del tiempo, tenemos que ir elevando también el nivel de los profesionales y de los técnicos.

– ¿Cuál será el impacto de una mejor selección y carrera en la función pública, para la ciudadanía en su conjunto?

De todo lo que se gasta con ingresos tributarios, el 75% corresponde a acciones que el Estado tiene que hacer porque es su naturaleza: las fuerzas públicas (policías y militares), docentes y médicos. El 25% es el sector administrativo y, si funciona bien, va a ayudar a las demás carreras a que se estructuren, hay que evaluar institución por institución. La mejora del gasto que tengamos en este 25% podría pasar que se traslade, porque tenemos muchas falencias en médicos y también hay que trabajar en una carrera sanitaria. El sector docente también se tiene que trabajar, yo sé que hay proyectos ya para un nuevo estatuto docente, eso se va a trabajar en el proceso de transformación educativa, también hay que revisar la carrera de las fuerzas públicas. Le tenemos miedo a las reformas, y las reformas tienen que ser constantes en el sentido de que las instituciones públicas no se pueden quedar en el tiempo, y más con la forma en que van evolucionando la tecnología y la sociedad en su conjunto, no tenemos que esperar veinte años para hacer reformas.  

– Con su nombramiento como ministra de la STP, el presidente de la República destacó que se están generando más espacios para las mujeres en la conducción del Estado. ¿Cómo observa este proceso?

En el caso de la mujer, cuesta mucho llegar a estos cargos porque generalmente tiene un costo, tiene un mayor costo: las mujeres tenemos que cumplir muchos roles, pero creo que esa capacidad de muchos roles también nos permite mirar mucho más. Yo celebro la decisión del presidente (de la República) de ir apostando, vio el trabajo que cada una de nosotras hacíamos dentro de nuestras instituciones. Las mujeres tenemos la capacidad de asumir roles de gerencia y donde una persona puede tomar decisiones, en lo que no estoy de acuerdo es que por la condición de ser mujer se le dé. Que estemos por nuestra capacidad.

Perfil

Nombre: Viviana Casco

Formación profesional: Economista. Máster en Política y Gestión Pública, y en Hacienda Pública y Administración Financiera y Tributaria.

Trayectoria profesional: Funcionaria del Ministerio de Hacienda desde el 2005, fue elegida mejor funcionaria de la Subsecretaría de Estado de Economía (SSEE) en el 2010. Su último cargo fue de directora de Política Macrofiscal

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