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1 de octubre de 2022

La pandemia y el fin de una era para la política económica paraguaya

El incremento de la deuda pública se aceleró con la emergencia sanitaria, a través de las exigencias que impuso al Fisco para sostener a la economía. En este escenario, es difícil seguir con el modelo de alto endeudamiento y alta inversión, según expertos.

Al hacer un recuento de las últimas dos décadas, la curva que traza la evolución de la deuda pública de Paraguay parece dibujar una sonrisa, pero la realidad está lejos de poder ponernos contentos y es bastante preocupante.

Esta “sonrisa” no se relaciona con una sensación de alivio, sino todo lo contrario: el gráfico que surge del recorrido que siguió este indicador demuestra que tras la intensa reducción que se produjo desde el 2002 hasta el 2011, empezó un proceso de suba también pronunciada hasta los tiempos actuales.

De esta manera, la deuda pública se acerca nuevamente a la proporción del producto interno bruto (PIB) que representaba a inicios del milenio: del nivel de 34% al que llegó entre el 2002 y el 2003, retrocedió a 7,5% en el 2011 y volvió a repuntar hasta alcanzar un índice de 31,4% en julio pasado.

Evolución de la proporción de la deuda pública de Paraguay respecto al PIB, del 2002 al 2020, presentado por Dende.

Este análisis se desprende de la presentación virtual que realizó recientemente el presidente de la fundación Desarrollo en Democracia (Dende), Alberto Acosta Garbarino, ocasión en que junto con renombrados economistas del país analizó detalles del Presupuesto General de la Nación (PGN) 2021.

El ejecutivo recordó que en los años en que la deuda pública se ubicó en 34% del PIB, Paraguay entró en un proceso de default selectivo. “A partir de ahí, Paraguay tuvo superávit fiscales (más ingresos que gastos en las cuentas del Estado) durante muchos años, hasta el 2011 y 2012; eso permitió ir reduciendo la deuda, al llegar prácticamente a niveles de 7,5% allá por el 2011”, relató.

“A partir de ahí comenzamos de nuevo a crecer el déficit, y a crecer la deuda; con la aceleración que tuvo en 2020-2021, estamos previendo una relación deuda/PIB de un 31,4%, que preocupa a mucha gente. Fue pública la preocupación de organismos internacionales, más que con el monto de la deuda, con la velocidad de crecimiento de la deuda”, agregó.

Lea también: PNUD: Deuda pública llegaría a 48% del PIB en 2025, con actual modelo de endeudamiento

El fin de una era. Para el economista Manuel Ferreira, ex ministro de Hacienda, los efectos económicos de la pandemia y el estancamiento que sufrió el PIB en el 2019 aceleraron las condiciones para que se dé el fin del modelo fiscal que se mantuvo en la última década. Recuerda que Paraguay pasó de un sistema de ahorro fiscal y baja inversión, a un sistema de alta deuda pero también de alta inversión, camino que se ha modificado a costa de una deuda importante.

El sector terciario (comercio y servicios) es el más afectado por la pandemia de COVID-19, en Paraguay, principalmente en los segmentos de menores ingresos.

“Esta pandemia pasó  por encima de este modelo: en los últimos siete meses, hasta el mes de agosto, hemos tenido USD 2.086 millones de deuda nueva. Eso en Paraguay el capital lo tenemos que cubrir con otro capital, que podría ser una emisión de deuda, pero los intereses los tenemos que pagar de gastos corrientes. Con este incremento de deuda que hubo solamente en este periodo de tiempo tenemos más o menos USD 100 millones que tenemos que gastar más”, relató Ferreira, en el mencionado evento organizado por Dende.

Esta situación, sumada al problema de la rigidez del PGN (elevado nivel de recursos que se destinan a gastos fijos como salarios de funcionarios públicos y pago de deuda), impone la necesidad de transformar el modelo fiscal a fin de generar el espacio que permita implementar políticas contracíclicas, para que “el Estado gaste cuando la gente está mal”, recalcó el economista.

Complejidades del PGN 2021. Ferreira reconoce que la política contracíclica (aplicación de medidas que actúan de contrapeso al desempeño económico de un determinado periodo) no puede ahora parecerse a los aumentos salariales que se discutieron en el 2011 – para el PGN del año siguiente –, debido a que esto profundizará el déficit fiscal, se otorgará aun más rigidez al Presupuesto público “y al final del día, no vamos a poder retroceder”, exclamó.

Lea también: Observan más gasto en salarios y estancamiento de inversiones para el PGN 2021

Ferreira advirtió que la complejidad del manejo fiscal en el 2021 vendrá también por lado de los ingresos tributarios. Por el lado del Impuesto a la Renta Personal (IRP) – por ejemplo – adelantó que habrá una menor recaudación debido a los menores ingresos por los que atraviesa la población paraguaya en el presente año, como efecto de la pandemia. En cuanto a los tributos aplicados al sector empresarial, consideró que también “va a ser difícil cobrarle más a las empresas que hoy están luchando por sobrevivir”.  

“Tenemos que buscar nuevas herramientas para poder financiar un crecimiento que lo vamos a necesitar, y sobre todo lo va a necesitar mucho la gente más afectada por esta pandemia, que ha sido fundamentalmente gente del sector terciario, y fundamentalmente gente de menores recursos, y sobre todo mujeres”, concluyó. 

Perspectivas económicas. La economía paraguaya cerrará el 2020 con una caída de 3,5%, según las proyecciones oficiales.

Variación del PIB del 2017 al 2018, y proyecciones para el 2020 y el 2021.

Antes del estallido de la pandemia, se esperaba que este año se produjera un rebote de 4,1%, luego de la variación de 0% que registró el PIB en el 2019 como consecuencia del fenómeno denominado “la tormenta perfecta” – condiciones climáticas adversas, menores precios de commodities, deterioro de los países vecinos y cambio de Gobierno –.

Para el 2021, la mirada es en general optimista y comprende expectativas de crecimiento económico de 4% a 6%, siempre y cuando se supere la actual situación de emergencia sanitaria.

En el ámbito fiscal, el incremento de los gastos para contrarrestar los efectos de la pandemia y los menores ingresos que resultaron de la merma de la actividad económica llevarán al fisco a cerrar el 2020 con un déficit de 7,2% respecto al PIB. Este resultado se encuentra lejos del tope de 1,5% establecido por la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF) para años con desempeño económico normal y del 3% hasta el que se permite llegar en momentos adversos.

Para el año que viene, el Ministerio de Hacienda solicitó al Congreso Nacional poder alcanzar hasta un déficit de 4% y se prevé que este deterioro vaya retrocediendo progresivamente, para volver a la normalidad recién en el 2024; así, el déficit pasaría a ser de 2,8% en el 2022 y de 2,1% en 2023, para llegar a 1,5% en el 2024, según proyecciones de Dende.

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