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7 de diciembre de 2022

El legado de Boris Johnson, con un fin destrozado

Tras una dimisión de hasta cincuenta altos cargos del gobierno británico, la renuncia del propio primer ministro deja al país al borde de una grave crisis económica y una inflación galopante.

Luego de la revuelta interna dentro del partido, Boris Johnson renunció al puesto más importante de Reino Unido. Duros titulares en las noticias, diarios y redes sociales muestran la mala gestión y el cansancio de la población británica.

Se considera que la imagen de Reino Unido se ha deteriorado al comprometerse con la Unión Europea a poner en marcha una separación consensuada. También el primer ministro rompió el compromiso al anunciar el no cumplimiento del Protocolo para Irlanda del Norte. Ahora deja a su país con una gran crisis económica y con su prestigio internacional destrozado.

En la historia quedará como el político que culminó el proceso del Brexit. El lema de su campaña electoral en 2019 fue “Get Brexit Done” y eso deja un sello por décadas futuras para el mercado económico y comercial y, por supuesto, el lugar que tomará Reino Unido en el mundo. A pesar de conseguir esto, las consecuencias para el país fueron nefastas y hoy, dentro del G7, es el país con mayor tasa de inclusión entre las siete naciones.

Al comienzo de la pandemia, Boris Johnson se mostró como un escéptico ante la gran amenaza sanitaria del Covid y por eso tomó tiempo la implementación de medidas para evitar la propagación del virus. Una vez que él mismo contrajo la enfermedad, tuvo que aceptar que esta era más que una gripe. En este periodo se encuentran las escandalosas fiestas cerveceras que tenía el primer ministro en Downing Street, en plena pandemia e incumpliendo las normas dictadas contra el Covid. 

Esto ha demostrado su excentricismo y ser un bufón político. No tardaron en salir a la luz estas evidencias y se demostró que Boris estaba convencido de que las normas eran para el resto de los mortales y no para él.

Una preocupación de la población es cómo quedaría el legado sostenible de Boris, ya que Reino Unido es un líder climático y busca promover la participación del sector privado para la entrega de un futuro bajo en carbone. Se tenían objetivos importantes de cero emisiones netas para el 2050 y adelantar la prohibición de vender vehículos diésel y gasolina a partir del 2030. Inclusive, la cumbre del 2026, llamada la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, será albergada por ese país por el compromiso de Boris.

Un sector golpeado por el tiempo de Boris fue el real estate. El índice Halifax -que mide la evolución del precio de la vivienda en Reino Unido- repuntó 13% en junio, con el registro más alto desde febrero del 2005. Ahora, una vivienda típica en Reino Unido cuesta actualmente alrededor de 294.845 libras; Irlanda del Norte anotó el mayor incremento anual del precio, con 15,2% más, y Gales le sigue cerca, con 14,3%. En el 2020, el precio de la vivienda se incrementó en 2,8% interanual, pero desde este punto el registro fue escalando a marchas forzadas.

La renuncia de Boris Johnson se dio tras las deserciones en cadena del secretario del Tesoro, Rishi Sunak, y del secretario de Salud, Sajid Javid, lo que puso al primer ministro en una situación límite. Incluso hubo una dimisión de hasta cincuenta altos cargos del gobierno de Johnson y, ahora, la renuncia del propio primer ministro deja al país al borde de una grave crisis económica y una inflación galopante.

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