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4 de diciembre de 2022

Bonos paraguayos retoman su atractivo, al superar efectos de la COVID-19

La pandemia había desalentado el interés de los inversionistas internacionales hacia los títulos de deuda de nuestro país durante marzo y abril, meses en que inició la propagación del virus.

El nivel de atracción de los inversionistas hacia los bonos paraguayos en el mercado secundario internacional vuelve a normalizarse, luego de la disminución registrada entre marzo y abril pasados como consecuencia de la incertidumbre generada por la llegada de la COVID-19.

Esto fue comprobado a través del incremento observado en el rendimiento de los bonos soberanos de Paraguay dentro del mercado secundario (o en la reventa) durante los meses mencionados, periodo en que la pandemia llegó para posteriormente instalarse con mayor fuerza en nuestro país.

Sin embargo, en esta última semana, el comportamiento se revirtió y se tradujo en un rendimiento bajo, según indicó Iván Haas, director de Política de Endeudamiento del Ministerio de Hacienda, en entrevista con MarketData.

“Si hoy nos ponemos a mirar hacia atrás, lo que era antes de la COVID-19; durante esos meses más duros que fueron marzo y abril, y hoy ya parado en el mes de agosto, podemos ver que los rendimientos de los bonos de Paraguay se ajustaron a una tasa inferior a lo que era pre-COVID”, señaló.

En este gráfico se observa cómo el rendimiento de los bonos soberanos de Paraguay se encuentra nuevamente cerca de los valores pre-pandemia. Fuente: Ministerio de Hacienda.

Sobre el punto, Iván Haas explica que tener un rendimiento más bajo significa que la atracción de los inversionistas por los títulos de deuda es mayor, mientras que cuando el rendimiento es más alto, es porque ese atractivo disminuye.

Por ejemplo, si el primer comprador de los bonos de Paraguay decide salir a revender (en el mercado secundario) los bonos que adquirió de nuestro país – por algún motivo negativo que pone en duda la capacidad de pago del emisor –, normalmente ese bono no es atractivo para los inversionistas, y por ende, los mismos ofrecen – a este primer comprador – comprar por un precio menor al que se compró de Paraguay.

De allí nace el término “rendimiento alto”, que significa que el inversor paga menos por un bono de lo que es su precio real; pero al cobrar al emisor (en este caso a Paraguay) en las condiciones pactadas con el primer comprador durante la adjudicación de los títulos, su rendimiento (que sería la ganancia) es alto.

En tanto, el “rendimiento bajo” ocurre cuando la capacidad de pago del emisor es sólido y creíble: allí el rendimiento se reduce para el inversor que adquiere esos bonos en el mercado secundario o reventa. Esto, debido a que ese título de deuda es revendido por el primer comprador a un precio superior al que adquirió, dejando menos margen a este segundo, tercero o cuarto inversor, al momento de que el emisor devuelva el capital, sumados todos los intereses pagados.

“Cuando se emite un bono, eso lleva una tasa de interés, a la que se la conoce como tasa nominal o inicial del bono. La misma, desde el punto del que emite el bono (por ejemplo Paraguay), es una tasa con la cual el emisor ya se queda casado hasta que muera (venza). Por ejemplo, (con) un bono a treinta años de vencimiento, el emisor tiene el compromiso de devolver el capital adquirido cuando llegue esos treinta años de haber colocado, y con esa tasa de interés inicial», detalló Haas.

Agregó: “El bono se emite y coloca, y después puede ser transado en el mercado secundario. El inversionista A, que podría haber comprado por primera vez el bono, por el motivo que sea, puede vender al inversionista B y este al C, y así sucesivamente. El emisor ya desconoce de esas transacciones y ya no tiene competencia en esas transacciones, la única obligación del emisor es pagar la tasa de interés en fecha al que tenga en su poder el bono en ese momento”.

Desde el 2013 hasta este año, el Gobierno paraguayo emitió y colocó bonos en el mercado internacional por un total de USD 5.360 millones. Los títulos próximos a vencer son los colocados en el año 2013 y 2015 (a través de una reapertura de los bonos del 2013), por un valor global de USD 780 millones, que deberán ser devueltos a los inversionistas en el año 2023.

Detalles de las operaciones de emisión de bonos soberanos de Paraguay en el mercado internacional. Fuente: Ministerio de Hacienda.

¿Qué es un bono y cómo se negocia?

Un bono es un instrumento que ayuda a una entidad pública, empresa privada o país, a conseguir financiación para sus proyectos de inversiones – por montos generalmente grandes –, en condiciones más favorables en cuanto a tasa de interés y plazo.

El proceso de emisión y colocación de un bono se da cuando un emisor – que podría ser una entidad estatal, empresa privada o un país – sale al mercado bursátil a ofrecer y expone a los posibles inversionistas los detalles del proyecto que desea ejecutar, fijando una tasa de interés referencial que desea pagar al financiador de su proyecto, además de un plazo de tiempo en que pretende devolver ese capital que prestará.

Estas condiciones pueden ser mejores o peores, de acuerdo con la cantidad de interesados que se presenten para financiar el proyecto.

El inversionista que adquirió ese bono en la primera emisión realizada puede salir a revender esos papeles en el mercado secundario, así también lo puede hacer el segundo, tercero o cuarto, sin límite. Allí es que se puede dar un rendimiento alto o bajo de los títulos, dependiendo de la oferta y la demanda que haya en el mercado secundario, en ese momento.

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