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9 de agosto de 2022

BCP efectúa el ajuste de tasa de interés más fuerte en tiempos de pandemia, al 2,75%

La banca matriz decidió elevar en 125 puntos básicos la tasa de política monetaria, una intensidad en la corrección de este indicador que no se observó ni en el momento más crítico de la pandemia de COVID-19.

El objetivo es contener la escalada de la inflación y el ente emisor advierte las presiones sobre los precios que también pueden provenir de una lenta convergencia al orden fiscal, con mayores compromisos en gastos rígidos.

La tasa de interés de referencia del mercado paraguayo recibió este jueves un ajuste al alza de 125 puntos básicos (o 1,25 puntos porcentuales), ya que el Banco Central del Paraguay (BCP) decidió fijarla en 2,75% a partir del nivel de 1,5% al que ya la había elevado a fines de septiembre pasado.

Se trata de la corrección más intensa que se ha aplicado a la tasa de política monetaria (TPM) en lo que va de la pandemia de COVID-19. La anterior mayor corrección había sido de 100 puntos básicos, que se efectuó cada vez que se redujo la tasa en marzo y abril del 2020 -los momentos más críticos en cuanto a la severidad de la cuarentena que se había dispuesto para frenar al virus-. 

Este es el tercer incremento que el Comité de Política Monetaria (CPM) efectúa a la TPM en tiempos de recuperación económica: la primera se dio en agosto, cuando la tasa pasó de 0,75% a 1% (ajuste de 25 puntos básicos) y la segunda fue en septiembre, de 1% a 1,50%. 

Antes de la pandemia, la TPM se encontraba en 4%, pero a este nivel ya llegó con las bajas que también se implementaron en el 2019 desde el nivel de 5,25% en que había cerrado el 2018

El aumento de la TPM tiene como objetivo contener los niveles de inflación, que en el último mes llegó inclusive a superar el límite de 6% del rango en que el BCP permite fluctuar a este indicador.

En su comunicado de octubre, el CPM explica que la aceleración de la inflación se explica principalmente por los altos precios de los commodities (alimentos y energía) y por la mayor demanda externa de la carne vacuna paraguaya. Estos son considerados factores exógenos que generan un shock de oferta, es decir, fenómenos que escapan de la capacidad de maniobra de la banca matriz.  

Sin embargo, el CPM reconoce que las mencionadas presiones inflacionarias pueden trasladarse a rubros como los servicios, en el denominado efecto de segunda vuelta, donde la política monetaria sí tiene margen de acción a través del desaliento de la demanda. 

“En un escenario de menores holguras de capacidad de la economía y un perfil altamente acomodaticio de la política monetaria, se pueden crear condiciones para que el impacto inicial de estos choques externos se propague en mayor magnitud y velocidad a otros componentes de la canasta del IPC (Índice de Precios al Consumidor), como así también influir negativamente en las expectativas de inflación de mediano plazo”, relata el comunicado del CPM. 

Este equipo anuncia también que está incorporando en su análisis la dinámica de los resultados fiscales y advierte que “un eventual proceso de convergencia más lento hacia los límites establecidos en la Ley de Responsabilidad Fiscal, en un escenario de mayores compromisos de gastos rígidos, podría generar mayor presión sobre los precios y condicionaría un esfuerzo adicional de la política monetaria para asegurar que la inflación se mantenga en línea con el objetivo en el horizonte de política monetaria”.

En otras palabras, de no contener los gastos del Estado, la política fiscal podría tomar una dirección contraria a la monetaria y generar la necesidad de un ajuste aun más intenso de la tasa de interés de referencia, con el consecuente impacto en el costo del crédito para el público.

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