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7 de diciembre de 2022

Paraguay registra deflación mensual de -0,1% en septiembre, tras año y medio de subas constantes de precios

Por primera vez desde abril del 2021, la economía paraguaya registró una variación negativa en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en el cálculo mensual. Esta desaceleración de la canasta básica se debe principalmente a la disminución de precios de los alimentos, combustibles y energía eléctrica, según el BCP.

El Banco Central del Paraguay (BCP) informó que la inflación del mes de septiembre, medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), fue del -0,1%, lo que representa un número inferior a la tasa de 1% observada en el mismo mes del año anterior. 

Con este resultado, la inflación acumulada en el año asciende a 7,1%, por encima del 4,6% registrado en el mismo periodo del año pasado y también por encima del límite de 6% del rango meta de la inflación, aunque aún por debajo de la proyección de 8,8% con que se espera cerrar el año. 

Por su parte, la inflación interanual fue del 9,3%, inferior a la variación del 10,5% registrada en el mes anterior, pero mayor a la tasa del 6,4% observada en el mes de septiembre del año pasado. 

Desde el BCP señalaron que la inflación núcleo (conjunto de bienes y servicios que no se ven afectados por efectos estacionales) fue del 0,3%, mayor a la inflación total. De esta manera, la inflación interanual medida por este indicador alcanzó una tasa del 6,7%, inferior a la variación del 7% registrada en el mes de agosto de este año, pero por encima de la tasa del 3,9% registrada en el mes de septiembre del año pasado.

En el caso de la inflación subyacente (excluye de la canasta del IPC a las frutas y verduras), al noveno mes del año fue del 0,2%, siendo este resultado superior a la tasa observada en la inflación total (-0,1%). 

Cabe destacar que desde el mes de abril del año pasado no se observa una variación negativa en la inflación, ya que en aquella ocasión el resultado también fue de -0,1%. La reducción de precios también había sido una característica de la respuesta del mercado al momento más duro de las restricciones del COVID-19, ya que de abril a mayo del 2022 se registraron niveles de deflación mensual de -0,2%; -0,6% y -0,4%.

Recordemos que el BCP viene aplicando subas mensuales ininterrumpidas a su tasa de interés de referencia, desde el nivel de 0,75% en que se mantuvo hasta julio del 2021 hasta el 8,50% actual. El objetivo de esta política monetaria es encarecer el costo del dinero a fin de desalentar la demanda de productos y servicios, con lo cual se espera un mayor control de precios.

Principales reducciones

El economista jefe del BCP, Miguel Mora, explicó que el comportamiento de los precios durante el mes de septiembre se explica, principalmente, por las reducciones de algunos alimentos y en los combustibles, como también por el ajuste a la baja en el valor del servicio de suministro de energía eléctrica. 

“A su vez, estas disminuciones fueron atenuadas por los aumentos de precios registrados en los gastos en salud y en educación, y en los bienes durables”, indicó. 

En el caso de los alimentos, se destacan las disminuciones de precios de los productos lácteos que responden a las bajas de precios del yogurt, quesos y huevos. Según agentes del sector, esto se explica por el aumento de la producción de estos rubros, que al mismo tiempo, coincide con una disminución de la demanda por factores estacionales. 

También se observaron reducciones de precios de aceites y de las frutas y verduras, aunque estos últimos aún están con niveles de precios por encima del precio promedio del periodo antes de la sequía.

Por otro lado, la carne vacuna registró, por segundo mes consecutivo, aumentos de precios en los diferentes cortes. Así, según manifestaciones de agentes del sector, este comportamiento se debió a la disminución de la dinámica de faenamiento, como consecuencia de los incrementos de costo y la escasez de oferta de ganado en pie, afectado por la reducción del hato ganadero. 

Igualmente, los sustitutos de la carne vacuna, como la carne de cerdo, carne de aves y pescados, tuvieron aumentos de precios, mientras que las menudencias vacunas y los embutidos registraron bajas. Las harinas, por su parte, mostraron aumentos de precios que influyeron directamente en los precios de panificados y pastas alimenticias.

Finalmente, dentro de los bienes durables se subrayan los aumentos de precios en vehículos, motocicletas, electrodomésticos para el hogar, repuestos y accesorios.

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