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4 de abril de 2025

Negociar carbono, conservar bosques: La jugada estratégica de Paraguay

Paraguay se perfila como un actor clave en el mercado global de créditos de carbono, gracias a su abundancia forestal y su reciente marco normativo, la Ley de Créditos de Carbono, promulgada en 2023, que permite la generación y comercialización de créditos, y se estima que el país podría generar entre USD 300 y USD 500 millones anuales en exportaciones de créditos.

Por Marian Oviedo, economista 

En un contexto global marcado por la urgencia climática, los créditos de carbono emergen como una herramienta clave para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. 

Estos instrumentos, que asignan un valor económico a la captura o evitación de emisiones, permiten financiar la conservación de ecosistemas, prácticas sostenibles y, al mismo tiempo, generar ingresos para comunidades y empresas. 

Paraguay, con su abundancia forestal y reciente marco normativo, se perfila como un actor emergente en este mercado.

¿QUÉ SON LOS CRÉDITOS DE CARBONO?

Los créditos de carbono representan una tonelada de dióxido de carbono equivalente (tCO₂e) evitada o removida de la atmósfera. Estos pueden comercializarse en dos tipos de mercados:

  • Regulados, como el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (RCDE) de la Unión Europea o el sistema de China.
  • Voluntarios, donde empresas o individuos compran créditos para compensar sus emisiones de forma proactiva, a menudo por razones de responsabilidad social o imagen institucional.

En los mercados voluntarios, los créditos se generan a través de proyectos específicos (como forestación o energías renovables), y luego se verifican, registran y venden. 

Aunque su flexibilidad es atractiva, informes recientes advierten sobre desafíos de calidad, trazabilidad y riesgo del “greenwashing” (una especie de “lavado verde” de la imagen de una compañía, en la que se ocultan o disfrazan acciones no sostenibles bajo una fachada ecológica para limpiar su actividad).

PARAGUAY Y SU APUESTA VERDE

Paraguay comenzó a posicionarse estratégicamente en este sector. En 2023, se promulgó la Ley N.º 7190/2023 «De los créditos de carbono», cuyo decreto reglamentario fue firmado por el presidente Santiago Peña con la intención de presentar al país como pulmón verde regional en la COP30.

Esta normativa permite la generación, registro y comercialización de créditos; la participación tanto en mercados voluntarios como regulados; y la creación de la Dirección de Mercados de Carbono (DMC) y un registro nacional, que garantizan transparencia y trazabilidad.

Además, exoneraciones para comunidades indígenas y la inclusión de pequeños productores apuntan a una estrategia inclusiva.

El país tiene ventajas naturales y sectoriales que podrían convertirlo en un proveedor competitivo de créditos como:

  • Reforestación y conservación: Mediante el aprovechamiento de grandes extensiones boscosas para captura de carbono.
  • Energías renovables y eficiencia energética: A través del fomento de proyectos solares, eólicos o de eficiencia industrial.
  • Agricultura sostenible: Con prácticas de manejo de suelos y residuos agrícolas bajo esquemas como REDD+.
  • Vinculación con mercados internacionales: Mediante alianzas estratégicas para vender créditos en jurisdicciones con alta demanda de compensación.

Según estimaciones oficiales, Paraguay podría generar entre USD 300 y USD 500 millones anuales en exportaciones de créditos, con precios que van de USD 3 a 15 por tonelada en el mercado voluntario, y de USD 40 a 70 en el regulado.

ALERTAS DEL CONTEXTO INTERNACIONAL

Pese al entusiasmo local, el informe «Mercados de Carbono 101» (Carbon Market Watch, 2024) advierte que muchos proyectos en el pasado no lograron reducciones reales de emisiones. 

El informe destaca riesgos de baja calidad de proyectos con precios demasiado bajos, falta de seguimiento a largo plazo, doble contabilidad de créditos y deficiencias en mecanismos como el MDL del Protocolo de Kioto y la necesidad de criterios estrictos para garantizar integridad ambiental y justicia climática.

Además, resalta que los créditos de carbono no deben reemplazar la reducción de emisiones propias de las empresas. De lo contrario, podrían volverse una excusa para no descarbonizar internamente.

Paraguay tiene una oportunidad valiosa para liderar en sostenibilidad, pero su éxito dependerá de garantizar la calidad e integridad de sus créditos, evitar atajos regulatorios y demostrar impacto real en la reducción de emisiones. En un mercado global cada vez más exigente, el sello de confianza será tan valioso como el carbono mismo.

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