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5 de abril de 2025

Economía paraguaya arranca 2025 con consumo estable pero agro en desaceleración, aseguran

La economía paraguaya muestra señales de estabilidad impulsada por el consumo privado y el dinamismo en los sectores de comercio y servicios. Sin embargo, según un análisis del economista Wildo Gónzalez, la desaceleración del sector agrícola, afectado por precios estables pero bajos de la soja y una menor producción, genera incertidumbre en la balanza comercial.

De acuerdo con un informe elaborado por Wildo González, economista de Basa Capital, el año 2025 inicia con un panorama económico que mantiene la línea de las estimaciones de finales del 2024. 

Sobre el punto destaca que en Paraguay, la actividad productiva se desarrolla en dos velocidades, mientras el sector de recursos naturales (PIB Recursos Naturales, PIB RRNN) muestra un comportamiento moderado, las actividades vinculadas al comercio y los servicios continúan con una dinámica positiva, impulsadas por la demanda interna (ver gráfico 1).

Conforme se detalla en el informe, este comportamiento sectorial sugiere que el crecimiento del PIB estará determinado, en gran medida, por el desempeño del consumo privado y la inversión.

Por otro lado se explica que las proyecciones para el PIB 2025 hechas al cierre 2024 ya contemplaban un escenario de precios de la soja estables y niveles de producción similares a los del año anterior. Sin embargo, el sector agroexportador no logra recuperar el dinamismo de ciclos anteriores, lo que limita el efecto positivo del sector externo sobre la economía (ver gráfico 2). 

A pesar de ello, el crecimiento en sectores no dependientes de los recursos naturales permitió compensar, en parte, la desaceleración agrícola y garantizar una expansión moderada del PIB. No obstante, Wildo González señala que persisten riesgos relevantes para la evolución de la actividad económica, especialmente los asociados a la balanza comercial. 

La proyección inicial del 2025 contemplaba un déficit comercial leve, pero cualquier deterioro adicional en el sector exportador -por menor producción de la soja- podría justificar una revisión a la baja en las expectativas de crecimiento. Por su parte, los efectos de shocks climáticos sobre la producción agrícola y los términos de intercambio siguen siendo factores de incertidumbre clave para los próximos meses.