De acuerdo a un nuevo informe sobre la calidad del empleo y la informalidad laboral en Paraguay, del Centro de Estudios Económicos (CEE) de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), el 90,7% de los trabajadores del sector primario se encuentra en la informalidad, y solo el 3,4% tiene acceso a condiciones laborales que aseguren su bienestar.
El informe muestra que a pesar de una reducción en la informalidad general del país del 70,1% en 2013 al 66,8% en 2023, Paraguay se encuentra entre los más informales de la región, superando a países como Argentina (50,4%), Brasil (37%) y Uruguay (31,8%). Esta elevada informalidad está principalmente impulsada por el sector primario, que registra un nivel de informalidad del 90,7%.
El Indicador de Calidad de Empleo (ICE) desarrollado por el Programa de las Naciones Unidas en Paraguay (PNUD) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), arrojó que en 2022 apenas el 21% de los trabajadores en Paraguay contaba con un empleo que les permitiera superar la pobreza, acceder a un seguro médico y aportar a su jubilación.
El sector primario registra los empleos de menor calidad, con un Indicador de Calidad de Empleo (ICE) de solo 3,4% en 2022. Esto significa que apenas 3 de cada 100 trabajadores del sector cuentan con condiciones laborales mínimas. En contraste, el sector terciario alcanzó un ICE de 25,9%, mientras que el sector secundario se posicionó como el segundo con mejores condiciones laborales, logrando un ICE de 22,1%.
También se resaltan profundas desigualdades de género y educación en la población ocupada del sector primario, donde las mujeres son las más desfavorecidas, con solo el 1,8% accediendo a empleos de calidad, y el 87% de los trabajadores del sector posee niveles educativos básicos.
En ese contexto, Julio Fernández, jefe senior del CEE, explicó que “Considerando que la mayor parte del sector primario se desarrolla en el área rural, donde el idioma hablado es el guaraní, y que el 80% de los ocupados del sector habla esta lengua mayoritariamente, es preocupante que solo el 1,04% de los ocupados guaraní-parlantes accede a un empleo de calidad, frente a un 33,9% de ocupados que hablan castellano mayoritariamente”.
IMPACTO DEL TAMAÑO DE LAS EMPRESAS EN EL EMPLEO
De acuerdo con el informe del CEE, el tamaño de las empresas también posee una influencia en la calidad de empleo. Únicamente el 1,4% de los trabajadores de microempresas asociadas al sector cuenta con un empleo de calidad frente a un 60% de empleados de empresas grandes en 2022.
Desde el 2010, el sector secundario consiguió un importante aumento de 10,3 p.p en su ICE, permitiendo que el 22,1% de sus ocupados accediera a empleos de calidad. El sector primario logró un aumento de 2,7 p.p, mientras que el sector terciario sufrió una disminución de 4,3 p.p.
Según datos del CEE obtenidos a través de una encuesta realizada a grandes empresas del sector industrial, 92% de las empresas cuentan con un 90% a 100% de trabajadores que aportan al IPS, el 7% restante posee porcentajes menores debido a la modalidad de contratación.
Asimismo, el 54% de las empresas ofrecen salarios que van de G. 3 a 6 millones, para aquellos cargos de mayor relevancia ofrecen salarios considerablemente superiores a la media nacional, sólo un 2% paga cifras menores a G. 3 millones.
“Esto puede traducirse en que el sector secundario logró un importante avance en materia de calidad de empleo. Gran parte de los empleados de las empresas manufactureras encuestadas cuenta con ingresos que le permiten acceder a una canasta básica de consumo, gozar de un seguro médico y aportar a la jubilación”, enfatizó Fernández.
Si bien el sector manufacturero presenta una informalidad del 55,8%, este viene disminuyendo desde hace 10 años. El sector consiguió que su informalidad ceda 9,8 p.p desde 2014.
“Esto se ha mantenido siempre debajo del umbral del país, el cual se encuentra a 11 p.p, contrario a lo sucedido con la actividad agrícola”, detalló el economista del CEE.
Para enfrentar el desempleo y avanzar hacia una mayor formalización laboral, el CEE recomienda impulsar la creación de espacios en comunidades rurales donde las personas puedan adquirir habilidades técnicas que respondan a las necesidades del mercado.
“Al mismo tiempo, resultará clave implementar incentivos para que las empresas inviertan en distintas regiones, ya sean urbanas, rurales o suburbanas, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las comunidades locales”, remarca.
Finalmente, asegura que simplificar los procesos administrativos y reducir los costos asociados a la formalización puede ser un paso decisivo para integrar a más personas al mercado formal y fortalecer la economía.