En un artículo de reflexión que conmemora los 80 años de la moneda oficial de nuestro país, el Guaraní, el Banco Central del Paraguay (BCP) le atribuye el valor de ser un símbolo destacado de la fortaleza de la institucionalidad económica, tanto a nivel nacional como internacional.
La estabilidad macroeconómica que ha mantenido Paraguay durante varios años se constituye como una muestra de la fortaleza y es considerada uno de los activos más valiosos del país, reconocido tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.
En el proceso de una estabilidad, el BCP afirma que más allá del adecuado diseño institucional mandatado por la Constitución de la República del año 1992 y la Carta Orgánica del BCP (1995), sintetizado en un gobierno colegiado cuyos mandatos se disocian del ciclo político; y de la tradición de nombrar técnicos de destacada trayectoria profesional en los cargos directivos, ha sido determinante para esta fortaleza institucional el proceso de conformación de un cuadro técnico altamente calificado.
“Estos factores han fomentado una cultura organizacional que se traduce en el ejercicio efectivo de la autonomía institucional, donde las decisiones de política económica y financiera permanecen ajenas a intereses corporativos y políticos. Gracias a esta fuerte cultura, la independencia técnica no se cuestiona, sino que es ejercida con rigor técnico, propiciando que los instrumentos de política adquieran una efectividad manifiesta y arrojen resultados significativos para la estabilidad económica del país”, destaca el BCP.
En este contexto, la banca matriz considera que el Guaraní va más allá de ser simplemente una moneda que cumple eficazmente con las tres funciones del dinero. Es, en sí mismo, un símbolo de la robustez de institucionalidad económica, responsable de la percepción de estabilidad macroeconómica arraigada en la mente de los paraguayos.
Recalca que, tal vez, representa el “primer gran consenso político y social no formalizado”, que constituye una política de Estado que perdura más allá de cambios gubernamentales y ciclos políticos.
Cabe destacar que el Guaraní es una de las monedas más estables y antiguas de la región y al ser la economía paraguaya una economía pequeña y abierta, mantener esta estabilidad ha implicado un particular desafío, debido a los diferentes y recurrentes choques externos a los que está expuesta.
La economía paraguaya ha construido una resiliencia económica a lo largo de décadas, sustentada en políticas económicas responsables, que permitieron una acumulación de equilibrios económicos y, por ende, colchones que han permitido enfrentar los impactos que provenían desde la región y el mundo.
En un mundo cada vez más globalizado, donde la integración financiera torna más vulnerables los mecanismos de política económica, celebrar los 80 años del Guaraní no sólo es celebrar el manejo responsable de la política monetaria, sino también es celebrar y jerarquizar la confianza y madurez de los diferentes agentes económicos.
“El principal desafío del Guaraní es seguir persistiendo en su dinámica de ser un signo monetario fuerte, creíble y predecible. Razón por la cual la autoridad monetaria debe seguir orientando sus esfuerzos y compromisos en cumplir los preceptos constitucionales y el mandato que la sociedad le confirió al Banco Central del Paraguay, en el sentido de velar por la estabilidad y el valor de la moneda”, resalta.
Desde la banca matriz rescatan que celebrar los 80 años del Guaraní no sólo constituye un hito para la historia monetaria local, sino que es una “humilde contribución” en calidad de evidencia empírica internacional que da cuenta de que un manejo responsable de la política monetaria, en el marco de un adecuado diseño institucional, es la mayor contribución que un banco central puede hacer para sentar las bases de un crecimiento económico sostenible.