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18 de abril de 2021

De Adam Smith a Milton Friedman: Las teorías económicas que guían a nuestros mercados

En el Día Internacional de la Educación, hacemos un recuento de las teorías económicas que más se estudian en el mundo académico y aportan los lineamientos para la administración de nuestras actividades.

Hasta el día de hoy aún no hemos podido encontrar y aplicar un modelo económico ideal. Pero a lo largo de la historia hubo una gran cantidad de teorías que se contradicen entre sí, todas con el fin de encontrar la clave para la economía ideal y perfecta.

En el Día Internacional de la Educación, hacemos un recuento de las teorías económicas que más se estudian en el mundo académico y aportan los lineamientos la conducción de nuestros mercados.

La escuela clásica

Este pensamiento económico apareció alrededor de 1776, en un famoso escrito “La riqueza de las naciones” por Adam Smith, también conocido como el padre de la economía.

La teoría es un contraste al mercantilismo que existía previamente, la cual se basaba en la importancia del proteccionismo por parte del Estado a través de la implementación de tarifas y otras medidas para restringir las importaciones y aumentar las exportaciones para alcanzar la acumulación de oro.

En cambio, la escuela clásica creía en que el Estado no debería interferir en la economía, ya que la haría menos eficiente.

Estatua de Adam Smith en Edimburgo frente a la Catedral de St. Giles, en la Plaza del Parlamento.

Adam Smith comenzó estudiando filosofía, lo que le llevó a un interés por la libertad y la razón. De esta manera, su teoría se basa en que el Estado no debe intervenir en la economía para alcanzar la acumulación de riquezas.

Básicamente, Smith propone que la satisfacción de los intereses personales limitada por los mismos intereses de las otras personas – es decir, el egoísmo – era el camino para lograr lo mejor para la mayor cantidad de personas.

Asume que todas las personas trabajan o invierten con el fin de su satisfacción personal y al compartir esta mentalidad con el resto de las personas, se alcanza competencia y así se logra la satisfacción de la mayor cantidad de gente.

Sin necesidad de alguna intervención del Estado en la economía, sin embargo, sí creía que la intervención del Estado era necesaria en áreas como la salud, la educación y la seguridad.

Otro personaje clave de la escuela clásica de la economía fue David Ricardo.

Ricardo continuó con el camino de la economía clásica que había iniciado Smith y propuso su teoría de comercio internacional junto a los conceptos de ventaja comparativa y especialización, los cuales acabaron con el mercantilismo.

A continuación, un ejemplo para comprender mejor estos conceptos:

  • Supongamos que tenemos dos países, Paraguay y Brasil, y hay dos productos en el mercado, naranjas y manzanas.
  • La labor y el capital requeridos para producir naranjas y manzanas son limitados.
  • Paraguay tiene una ventaja competitiva en la producción de naranjas, lo cual significa que a Brasil le es más costoso producir naranjas que a Paraguay.
  • En cambio, Brasil tiene una ventaja competitiva en la producción de manzanas, pero ambos países necesitan manzanas y naranjas.
  • Ricardo propone la especialización de acorde a la ventaja competitiva, lo cual significa que Paraguay se va a especializar en la producción de naranjas y Brasil, en la producción de manzanas.
  • Así, ambos países llegan a un nivel de producción máximo a través de la asignación de recursos que son la labor y el capital. De esta forma, los dos países llegan a un monto máximo de manzanas y naranjas que solo se puede alcanzar a través del comercio.

John Maynard Keynes: La escuela keynesiana

El Keynesianismo es una de las teorías económicas mas conocidas hasta el día de hoy y constituye un cambio con respecto a las teorías económicas que lideraban el pensamiento antes de su aparición.

La teoría económica que propuso John Maynard Keynes surgió en su obra “Teoría general del empleo, el interés y el dinero”, publicada en el año 1936 en respuesta a la Gran Depresión de 1929, que iba en contra del pensamiento económico predominante de la época, la economía clásica.

Esta diciplina económica produjo la famosa “Revolución Keynesiana”, la cual cambió los pensamientos económicos clásicos, basados en el liberalismo y en el “laissez faire” (dejen trabajar libremente).

Las ideas de Keynes proponen que la intervención del Estado en la economía era la clave para sacarla de una crisis.

Su idea es que el gobierno debe estimular la demanda a través de la política fiscal y el déficit público.

Keynes creía que la principal causa de la crisis económica era la baja demanda y no necesariamente la falta de recursos, como se creía antes. Lo que argumenta Keynes es que cuando existen recursos sobrantes y una demanda que no cambió, esto lleva a que los precios de los productos disminuyan.

Como hay una disminución de precios, y los salarios de los trabajadores siguen iguales y no bajan proporcionalmente, esto significa que cada empleado está ganando más en términos reales: ahora pueden comprar más productos con su misma cantidad de dinero.

El poder adquisitivo de los salarios aumenta, entonces más gente quiere trabajar y menos empleadores quieren emplear, ya que sus trabajadores le resultan más caros. Así se inicia el paro laboral, lo cual deprime el consumo aun más y esta nueva caída de demanda baja los precios todavía más.

Y así se entra en este círculo vicioso que, como explica Keynes, llevaría al fallo del mercado.

Entonces, lo que proponía Keynes era la intervención del Estado. El gobierno se debería encargar de estimular la demanda para así lograr cortar el círculo.

Keynes era partidario de la intervención del gobierno a través de las políticas fiscales, como el déficit público. Él pensaba que los consumidores usaban una proporción de su renta, después de los impuestos, para la consumición. Entonces, ya que el gasto financiado por endeudamiento público no disminuye la renta que disponen los ciudadanos, este déficit publico lograría aumentar la cantidad de dinero disponible para el consumo y así, la demanda.

Milton Friedman: Monetarismo

Milton Friedman es una de las mayores referencias del monetarismo y ganó el premio Nobel de Economía en 1976. Foto: PanAm Post

Luego de la revolución de pensamiento económico iniciada por Keynes, surge el monetarismo que rechaza estas ideas predominantes sobre el papel del Estado en la economía. Friedman argumenta que la intervención del Estado debe ser mínima, ya que solamente generaría ineficiencia.

En contradicción a las ideas de Keynes, que argumentan a favor de las intervenciones fiscales, Friedman defiende el control del dinero en circulación a través de políticas monetarias. Esta escuela de pensamiento se relaciona con las ideas de la escuela económica clásica propuesta por Smith.

El monetarismo estudia los efectos de las variaciones de la oferta monetaria sobre las variables económicas relevantes, como el desempleo, los precios o los niveles de producción. Está basada en la idea de que un aumento en la oferta monetaria (la cantidad de dinero en circulación, efectivo y cheques) aumentará la producción a corto plazo y los precios a largo plazo, o la inflación.

En la idea monetarista, se plantea que las autoridades monetarias como el banco central tengan el control de la oferta nominal de dinero.

Básicamente lo que esto significa es que, si la oferta de dinero sobrepasa la cantidad de lo que las personas deseen mantener, estas buscarán reducir su cantidad de dinero; y lo harán a través de la compra de bienes o activos. Con este comportamiento, una mayor disponibilidad de dinero significaría un incremento en la producción a corto plazo.

Con respecto al largo plazo, no será posible librarse del exceso de oferta monetaria, ya que los precios se incrementarán hasta ajustarse. Entonces, Friedman recomienda que las autoridades monetarias sujeten una regla monetaria en donde se aumente la cantidad de dinero circulante a una tasa constante y relacionada directamente con la tasa de crecimiento del producto interno bruto (PIB).

Con respecto a la inflación, un tema muy importante para Friedman, sostiene que es causada 100% por un aumento en la cantidad de dinero en circulación. De esta forma, el banco central puede controlar esto a través de la manipulación de la tasa de interés, la cual refleja el precio del dinero.

Si hay temor de inflación, la tasa de interés debe aumentar haciendo que el dinero sea “más caro”. Por otro lado, ante una posible deflación (contracción en la oferta monetaria que lleva a la caída de los precios), se debería reducir la tasa de interés para aumentar nuevamente la oferta monetaria.

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