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18 de abril de 2021

La política anticíclica y su relevancia en estos tiempos

Te explicamos cómo actúan los gobiernos para impedir, superar o minimizar los efectos de los ciclos económicos y la forma en que esta teoría se está aplicando en nuestro país para la contención del impacto de la pandemia.

Si uno analiza la economía a largo plazo, se podrá observar que no evoluciona de manera lineal y progresiva en el tiempo, sino que su movimiento transcurre a través de ondas que son determinadas por los ciclos económicos.

Para poder entender las políticas económicas anticíclicas, hay que tener un conocimiento sobre qué es el ciclo económico.  

Básicamente, el ciclo económico consiste en una serie de fases por las que pasa la economía, hasta llegar a la final, en la que comienza de nuevo el ciclo.

Los ciclos incluyen las fases de:

  • Recuperación
  • Expansión
  • Auge
  • Recesión
  • Depresión

No se puede determinar la duración exacta de un ciclo económico ni de cada fase, ya que varía dependiendo de la ocasión.

Estas fases del ciclo económico dan lugar a periodos de expansión y contracción de la actividad económica, dentro de la tendencia alcista que esta tiene a largo plazo.

Por lo tanto, una política económica anticíclica, como lo dice en su nombre, tiene como objetivo suavizar o contrarrestar estas oscilaciones de cada fase del ciclo económico. Es decir, consiste en un conjunto de acciones gubernamentales para impedir, superar o minimizar las variaciones causadas por los efectos del ciclo económico, con el fin de mantener cierta estabilidad.

Las distintas escuelas económicas coinciden en que el papel del Estado y la política económica de un gobierno pueden influenciar en la duración de las fases del ciclo económico. Sus principales herramientas para dichas intervenciones son las políticas monetarias y fiscales.

Como ya sabemos, la política monetaria es una herramienta del banco central que se centra en tomar medidas necesarias para lograr la estabilidad de precios.

Esto se efectúa, principalmente, a través de la fluctuación de las tasas de interés; por ejemplo, disminuyendo las tasas para reactivar a la economía cuando se contrae.

Por otro lado, las políticas fiscales están a cargo de los gobiernos y se centran en influir en la economía a través de los impuestos y el gasto público.

Por ejemplo, una política fiscal anticíclica opta por aumentar los impuestos durante periodos de expansión económica para crear un superávit y lograr aumentar el gasto público en épocas de recesión o caídas económicas.

¿Por qué es relevante este concepto, hoy en día?

La crisis sanitaria causada por la pandemia de COVID-19 ha generado un alto nivel de incertidumbre ya que es difícil predecir cómo va a evolucionar, a pesar de que el proceso de vacunación ya ha comenzado.

Por lo tanto, debido al confinamiento necesario para la contención del virus internacionalmente, se ha desacelerado el crecimiento económico a nivel mundial.

Es por eso que es importante que los gobiernos tomen medidas anticíclicas, ya sean monetarias o fiscales, para mitigar las repercusiones negativas traídas por la pandemia, promover el consumo y de esta manera reactivar la economía.

Las medidas anticíclicas están muy conectadas con el modelo económico propuesto por Keynes, que considera que la política económica de un país para superar una crisis se debería enfocar en el estímulo de la demanda con políticas fiscales y déficit público, es decir, un aumento en el gasto público.

Estas serían las medidas necesarias en los tiempos actuales, dada la reducción en la actividad económica a causa del confinamiento.

Por lo tanto, en un tiempo de crisis como el que vivimos hoy en día, en aquellos países con menos medidas anticíclicas probablemente podremos ver más pérdida de empleo formal, problemas de liquidez en empresas – que se pueden traducir en quiebres y cierres –, y finalmente resultar en una mayor tasa de desempleo.

Los efectos de esta crisis sanitaria tienen características particulares, como la reducción de la capacidad productiva, causa desempleo, provoca una disminución en el consumo, afecta las cadenas de valor y acentúa el ciclo negativo en economías con alta informalidad – como es nuestro caso –.

Por lo tanto, en estos escenarios, superávits o estabilidad en la deuda pública no son la prioridad, pues se torna importante aplicar políticas fiscales anticíclicas para mitigar los efectos negativos de la pandemia y generar una reactivación económica.

Políticas anticíclicas en Paraguay

La principal herramienta de la política fiscal anticíclica, como decía Keynes, es el aumento del gasto público, con el fin de generar empleo y estimular el consumo para compensar la recesión económica.

Por lo tanto, es importante analizar el Presupuesto Nacional de este año.

Comparado con el año anterior, el Presupuesto General de la Nación del año fiscal 2021 cuenta con un aumento del 6,9%. Este mayor gasto se contempla para intentar mantener la recuperación económica y el manejo de la emergencia sanitaria debida a la pandemia.

Así también, el total de bonos autorizados para emitir a lo largo de este año es de G. 4,2 billones, con el objetivo de financiar obras públicas y la administración de la deuda pública.

En cuanto a las variaciones en el presupuesto por entidad, podemos ver que el presupuesto para el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPyBS) aumentó en G. 1,5 billones – una suba del 26,5% con respecto al año anterior –.

La otra entidad que se vio ante una variación inmensa en cuanto al presupuesto fue el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), el cual tuvo un aumento de G. 4,1 billones – un incremento del 82,9% comparado con el año anterior –, según los datos publicados por el Ministerio de Hacienda en el documento de los principales indicadores financieros de enero del 2021.

De esta manera podemos notar cómo el Gobierno está tomando medidas anticíclicas a través del aumento en el Presupuesto nacional.

A pesar de que el futuro está comenzando a parecer más alentador, debido al desarrollo de las vacunas contra el COVID-19 y la reactivación de las economías internacionales, podemos ver que el Gobierno continúa aumentando el Presupuesto nacional como una medida de política fiscal expansiva.

Sin embargo, podemos ver también en el informe de Situación Financiera publicado por el Ministro de Hacienda, que febrero cerró con un superávit fiscal de USD 32 millones, el cual representa el 0,1% del producto interno bruto (PIB).

Este superávit puede ser mayormente explicado por un aumento en los ingresos tributarios, los cuales registraron una variación nominal de 1,5%, y una disminución en los gastos del 1,8%; aun así, se mantiene un alto nivel de inversión, que cuenta con un crecimiento acumulado del 16,5% y representa el 0,2% del PIB.

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