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26 de mayo de 2024

Cuarta Revolución Industrial: ¿Cuáles son los desafíos y oportunidades que surgen con la industria 4.0 y qué efectos podría tener?

La historia del progreso humano está marcada por distintas revoluciones industriales que han cambiado nuestra forma de vida y trabajo. Desde el uso inicial de máquinas en la Primera Revolución Industrial hasta el desarrollo de la electricidad, cada fase ha traído importantes avances.

La Tercera trajo consigo la automatización y la informatización de la producción. Ahora, con la llegada de la Cuarta Revolución o Industria 4.0, estamos ante una convergencia sin precedentes de tecnologías de la información y comunicación. En este artículo, exploramos los desafíos y oportunidades que surgen y cómo impacta en nuestra sociedad, economía y futuro laboral.

Por Fabrizio Santa Cruz y Belen Villamayor

Este concepto surge en el año 2011 en la Feria Industrial de Hannover (Alemania) y puede definirse como la incorporación efectiva de tecnologías y herramientas digitales para la mejora de los métodos de trabajo y las estrategias. Realiza un seguimiento y análisis en tiempo real de los procesos, monitoreándolos de forma remota y virtual para hacerlos más eficientes y predecibles, de forma a evitar fallos y lograr adaptarlos a cambios en la demanda.

Algunas herramientas que utiliza son:

● Internet de las cosas (IoT en inglés): conecta a las personas, a través de la red internet, con sus dispositivos electrónicos, vehículos, máquinas, etc.

● Big data: manejo de una enorme cantidad de datos de alta complejidad a través de aplicaciones informáticas que se encargan de su recolección, procesamiento y análisis.

● Inteligencia artificial: son modelos de computación que pueden realizar actividades propias de los seres humanos en base al razonamiento y la conducta. Pueden percibir, razonar, resolver problemas, usar un lenguaje, extrapolar, aprender de la experiencia, etc.

● Computación en la nube: implica compartir datos, servicios, aplicaciones y utilizar software entre diferentes ubicaciones y sistemas de forma remota.

● Robótica: son robots inteligentes que trabajan automáticamente, sin la asistencia o supervisión del ser humano, siendo además capaces de aprender y automatizar el trabajo de otros robots.

● 5G: multiplica el ancho de banda y la velocidad de navegación en internet, aumentando la conectividad en tiempo real.(García, 2020)

Los principios e ideas de la industria 4.0 pueden ser aplicados en cualquier sector. Comenzando por el sector aeronáutico, cabe mencionar a la empresa alemana Airbus D & S. Primeramente, utiliza un conjunto de dispositivos electrónicos (tabletas, drones, gafas de realidad aumentada, sensores, etc.) que permiten a los operarios revisar los componentes de las aeronaves sin necesidad de desarmarlas, facilitando la detección y localización de fallas dentro de las mismas en un tiempo mucho menor. 

Esto permite a la empresa reducir costos de ensamblaje y armado, disminuir el tiempo que le toma la inspección de cada aeronave y reducir el tiempo de entrega, generando la posibilidad de atender más aviones por día, lo que claramente aumenta sus ganancias. En segundo lugar, desarrolla componentes de titanio para los aviones fabricados por tecnologías 3D. Antes la producción de piezas de titanio se realizaba por fundición, lo cual resultaba altamente costoso y tardío. Al utilizar la tecnología 3D, el proceso de fabricación es mucho más ágil y barato (Barros, 2017). 

El sector automovilístico fue uno de los primeros en poner en marcha la Industria 4.0. Quizás el caso más famoso lo constituye Tesla (EEUU). Esta utiliza, por un lado, robots que se desplazan por la planta de producción transportando piezas o herramientas, facilitando y reduciendo el trabajo de los operarios; por otro lado, brazos robóticos para manejar piezas y componentes pesados. Pero en donde más puede verse la huella de la industria 4.0 es en las funciones de sus propios automóviles. Estos cuentan con conducción autónoma y están conectados al sistema central de la empresa, lo que permite que la misma conozca el estado actual de los vehículos y realice las actualizaciones necesarias de forma remota, reduciendo costos a los clientes y a la misma empresa (Barros, 2017). 

En Paraguay, dentro del Complejo Empresarial Global (ubicado en CDE), se aplican diversas herramientas de la industria 4.0. Utilizando los sistemas de IoT, revolucionaron su cadena de suministro, monitoreando en tiempo real los inventarios y optimizando los procesos productivos. Esto ha generado una mayor eficiencia operativa y una respuesta más ágil a las demandas del mercado. Integraron robots colaborativos en sus líneas de producción que trabajan de la mano con los empleados humanos, realizando tareas repetitivas y permitiendo que el personal se enfoque en actividades más estratégicas y creativas (Como Invertir en Paraguay, 2024). 

El sector agrícola también se ha visto beneficiado a través de la iniciativa AgTech. Esta busca aplicar “tecnologías disruptivas en el agro, que comprende un conjunto de softwares asociados con el fin de una automatización completa tanto digital como física de la agricultura, con drones y maquinarias automatizadas para todas las etapas de producción y recopilación de datos mediante sistemas de software específicos” (Baseis, 2023). 

La introducción de la Industria 4.0 promete una transformación radical en la producción y distribución de bienes y servicios. Sin embargo, esta transición no está exenta de desafíos sustanciales, que abarcan aspectos tecnológicos, culturales y socioeconómicos. Es esencial abordar estos desafíos de manera estratégica para asegurar el éxito y la sostenibilidad de esta revolución industrial. 

Un ámbito ineludible del debate sobre los impactos de estas tecnologías es el empleo. Si el progreso tecnológico y la metamorfosis de las máquinas-herramienta han establecido los grandes patrones de las estructuras productivas y del empleo desde, al menos, la Revolución Industrial, la industria 4.0 implica un punto de inflexión en este proceso en el siglo XXI dado su potencial para sustituir trabajos tanto manuales como intelectuales. 

En principio solo se consideraban susceptibles de robotización o informatización los trabajos que eran intensivos en tareas manuales rutinizadas ligadas al movimiento repetitivo del cuerpo y la destreza de los dedos. Sin embargo, debido a los recientes avances destacados en inteligencia artificial se amplió el alcance de lo que puede automatizarse. En efecto, las tareas intelectuales rutinarias realizadas convencionalmente por trabajadores “de cuello blanco” (por ejemplo, liquidación de impuestos) están siendo crecientemente automatizadas –por la posibilidad técnica de traducirse en pequeños pasos que una máquina ejecutará– a la luz de estos cambios (Fernández, Graña, Rikap, & Robert, 2022). 

Este tema requiere una acción conjunta del Estado, las empresas, las instituciones educativas y la sociedad en general. Los gobiernos deben establecer políticas adecuadas para regular esta transformación, mientras que las empresas y las instituciones educativas deben asumir su responsabilidad social y contribuir a la formación de profesionales. Por su parte, la sociedad tiene un papel crucial al exigir y promover prácticas justas y equitativas en este proceso (García, 2020). 

La seguridad de la información y ciberseguridad se utilizan a menudo de forma errónea porque son casi sinónimos. Tanto la seguridad de la información como la ciberseguridad se definen como la práctica de defender la información ante un acceso, uso, modificación o interrupción no autorizado. La única diferencia entre ambas está en la forma de los datos: mientras que la ciberseguridad se refiere únicamente a la seguridad electrónica, la seguridad de la información es un término más amplio que abarca todos los datos, tanto físicos como digitales (Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit, 2023). En el ámbito económico, la recopilación de datos establece conexiones esenciales entre diversos sistemas, como máquinas, sistemas de información y sensores, siendo fundamental para la toma de decisiones. La colaboración del Internet de las Cosas, el desarrollo de robots y el almacenamiento en la nube son pilares en este proceso. El Big Data juega un papel crucial al proporcionar una base sólida para la generación de conocimiento, permitiendo una respuesta ágil a los cambios del mercado y una optimización de los procesos de producción a través de plataformas conectadas, redefiniendo así el panorama industrial (Peralta, Martínez, & Enríquez, 2020). 

Cuando se habla de las revoluciones industriales, inherentemente está el sector industrial como foco de la misma, el sector financiero está en otro plano desde el punto de vista del apoyo económico en el financiamiento del proceso. Pero en esta ocasión es diferente, el Sector de la banca y las finanzas se ve mucho más involucrado y esto se nota en los avances que facilitan el acceso y uso de los servicios de una banca.

En este contexto, la transformación digital se define como: un proceso de cambio económico y social dentro de la organización, que resulta de la integración de las tecnologías digitales, para permitir mejoras importantes en el desempeño, desde la experiencia de cliente, la innovación en procesos y los nuevos modelos de negocio. 

La revolución industrial está rediseñando no solo los procesos de producción, sino también la forma en que los sectores financieros operan. Desde la accesibilidad sin restricciones a través de dispositivos móviles hasta la integración de dispositivos físicos a través del Internet de las Cosas, las tecnologías emergentes están transformando radicalmente la experiencia financiera del cliente. La simplificación de la interacción a través de interfaces avanzadas hombre-máquina y la protección de datos mediante ciberseguridad son aspectos fundamentales en este cambio. La personalización y eficiencia ofrecidas por la impresión 3D y la recopilación en tiempo real de datos a través de sensores inteligentes están impulsando decisiones más informadas y ágiles. Además, la analítica de grandes datos y la inteligencia artificial están abriendo nuevas posibilidades para identificar tendencias y mejorar la toma de decisiones. 

Finalmente, la computación en la nube está facilitando la colaboración y escalabilidad de los servicios financieros. Estas tecnologías adaptadas al sector financiero están potenciando la eficiencia, seguridad e innovación, preparándolo para los desafíos venideros (Escobar, 2019).  

La Industria 4.0 ha transformado por completo la dinámica de los sectores financieros y de producción a escala global. Gracias a la adopción de tecnologías como el Internet de las Cosas, el análisis de grandes volúmenes de datos y la inteligencia artificial, se ha logrado potenciar la eficiencia y mejorar la experiencia del cliente. A pesar de los retos que conlleva, como la posible pérdida de empleos y las preocupaciones sobre la seguridad de los datos, una colaboración activa entre gobiernos, empresas y la sociedad puede allanar el camino hacia esta nueva etapa industrial.

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