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2 de marzo de 2024

¿De qué se encargan las finanzas?: Los fundamentos de la teoría financiera, más allá de la economía neoclásica

Este artículo se adentra en la evolución de la teoría financiera, buscando corregir las limitaciones percibidas en la economía neoclásica.

Exploraremos los fundamentos que han impulsado esta evolución, desde un análisis descriptivo inicial hasta una teoría más completa y normativa que aborda los aspectos prácticos de las decisiones financieras.

Al comprender esta transformación, esperamos arrojar luz sobre cómo la teoría financiera ha avanzado para proporcionar un marco más robusto y aplicable a la complejidad de los mercados y las empresas contemporáneas.

Por Lucas Cano – Estudiante investigador

La teoría financiera es la rama encargada de escudriñar, comprender y analizar los fenómenos relacionados con el proceso de asignación y valoración de recursos a través del tiempo.

Esencialmente, es la rama del conocimiento que busca optimizar la gestión de recursos escasos en un contexto de incertidumbre y riesgo sobre el futuro, es decir, brindar herramientas para que empresas o individuos distribuyan su presupuesto inicial entre consumo e inversión, siendo los recursos disponibles y oportunidades de rendimiento las restricciones principales que operan sobre los agentes que participan en el sistema financiero.

La evolución de dicha teoría sugiere una evolución analítica que brindaba un análisis descriptivo de la realidad empresarial para progresar hacia una teoría positiva y normativa sobre los hechos (1). 

La actualización de dicho marco encontró su raigambre a comienzos de la década del 50, cuando las herramientas conceptuales de la microeconomía permitieron a las finanzas resolver sus problemas probabilísticos y de formación de precios en activos financieros, a tal punto de considerar este campo como una subrama de la microeconomía que tiene como objeto de estudio la colocación de recursos a través del tiempo por los agentes económicos (Zisswiller,1976)

El estudio intensivo en el problema del riesgo aparente en las decisiones de inversión derivó en la utilización extensiva de la matemática y estadística, criterios utilizados para maximizar el valor de la empresa en el mercado.

Vemos que a medida que el sistema financiero se complejizaba a partir de la extensión de la división del trabajo, la necesidad de ventaja competitiva y nuevas fuentes de financiación crecía, la teoría financiera daba saltos exponenciales en su desarrollo metodológico a los efectos de maximizar de la manera más efectiva posible los fondos disponibles y dar solución a dicha problemática.

La transición de la centralización financiera a un sistema más desarrollado implicó un cambio paradigmático hacia consideraciones más complejas de riesgo-rendimiento. Surgió la idea de una estructura financiera óptima, junto con modelos matemáticos para la valoración de activos y la optimización de carteras. 

Este cambio destacó la importancia del mercado y las fuentes externas de financiación en la teoría financiera, desplazando el énfasis de los recursos internos. Fue una respuesta a la creciente complejidad del sistema financiero y la necesidad de decisiones más refinadas.

En línea con el desarrollo de la microeconomía, en la teoría financiera, la modelización matemática y proyecciones probabilísticas se fundamentaban en una idea de mercado fundamentalmente neoclásica (2), que a partir de los modelos de competencia perfecta y la teoría de equilibrio, constituyen la hipótesis de mercados eficientes (EPH), en un intento de búsqueda de eficiencia en los mercados financieros (3), idea que arrastra las inconsistencias neoclásicas y que origina problemas similares en los análisis de eficiencia e incorporación dinámica de la información en el tiempo, factores que terminan derivando en las mismas situaciones en las que los mecanismos de mercado no logran asignar los recursos de manera eficiente, conclusión que sigue presuponiendo una idea “óptima” de bienestar en la sociedad (4).

Desde este punto, emergen dos vertientes fundamentales en el ámbito financiero para abordar y comprender diversas problemáticas. 

Por un lado, las finanzas de mercado se enfocan en el análisis de la dinámica de los mercados financieros, explorando desde la formación de precios hasta su evolución, considerando la influencia de las instituciones en las transacciones. Este período presencia un marcado desarrollo en la teoría financiera, orientándola hacia un enfoque moderno que busca comprender el comportamiento del inversor y la construcción de carteras eficientes.

En este contexto, destacan teorías como la de selección de carteras (Markowitz, 1952), que posteriormente evoluciona hacia la teoría del portafolio moderna. Ambas teorías se centran en establecer la selección de activos para optimizar la cartera, buscando una diversificación óptima que mitigue el riesgo. Este enfoque sienta las bases para modelos subsiguientes, como el CAPM, desarrollado por William Sharpe y John Lintner, que intenta definir nociones de riesgo considerando al mercado en su totalidad, procurando una medición más precisa del rendimiento esperado.

Un aspecto central en esta evolución es la conceptualización del valor neutral al riesgo, esencial para comprender y prever los movimientos de precios de los activos financieros. Este enfoque metodológico consolida a las finanzas como una “ciencia” autónoma. Estas ideas fundamentales se extraen de la obra de Flórez Ríos (2008), que proporciona una valiosa perspectiva sobre la evolución reciente de la teoría financiera.

Por otro lado, las finanzas corporativas buscan establecer una gestión interna eficiente de los recursos dentro de las empresas, cuya base radica en el teorema de Modigliani-Miller (MM), marco de referencia utilizada para combinar el capital y concluyendo que bajo determinados supuestos, la forma en la que una empresa elige financiar sus operaciones no afecta su valor total en el mercado, posibilitando  la independencia de la estructura de capital y mejorando las decisiones de inversión y financiamiento. 

A esta rama se le pueden sumar el descubrimiento de la teoría de la agencia por Jensen y Meckling (1976) y el desarrollo del flujo de caja libre (FCF), permitiendo, en primer lugar, clarificar el dilema director-agente en las organizaciones y los conflictos de intereses; y en segundo, el flujo de caja libre como indicador clave para alinear los intereses de los accionistas y la administración, al proponer un indicador clave de monitoreo (5).

Nuevo panorama de investigación

El desarrollo de la teoría financiera está intrínsecamente vinculado a los avances metodológicos en la economía del siglo XX. Sin embargo, muchos conceptos fundamentales en la teoría financiera han adoptado supuestos descriptivamente inexactos que han afectado su evolución. 

La introducción de la gestión de riesgos-rentabilidad neutral muestra claras influencias de la teoría del valor-trabajo (6), al asumir un conjunto de probabilidades objetivas en lugar de reconocerlas como perspectivas subjetivas no cardinales basadas en expectativas. Estas valoraciones subjetivas, que definen el proceso de elección del inversor, se coordinan en el mercado, dando forma no solo a los precios de los activos, sino también a las estructuras financieras y productivas de la economía (García Iborra, 2017).

Los modelos fundamentales de las finanzas descansan en un análisis mecánico y estático de equilibrio, presuponiendo que los precios reflejan toda la información disponible en todo momento. Sin embargo, estos precios son subjetivamente interpretados y no constituyen siempre un reflejo perfecto de todo el conocimiento disponible, dada la esencia fragmentada de la información (Hayek, 1945). Además, estos modelos carecen de una adecuada incorporación de la preferencia temporal y su papel en la estructura productiva de la economía, la cual es determinante de la tasa de interés. La incomprensión de este aspecto fundamental puede dar lugar a errores en la política monetaria, convirtiéndose en un factor central en la formación de los ciclos económicos.

La teoría financiera austriaca sostiene que las herramientas y métodos comúnmente aceptados en finanzas, como el modelo de valoración de activos financieros (CAPM) y la teoría del portafolio moderno, se sustentan en suposiciones y metodologías que podrían no ser apropiadas para capturar la complejidad y la naturaleza multifacética de la acción humana, la inherente incertidumbre del futuro, y los impactos de las políticas monetarias y financieras. La investigación futura se presenta como un camino abierto para desarrollar una metodología que corrija estas suposiciones y establezca una teoría financiera coherente y precisa, alineada con los principios de la economía austriaca (Dempster 2015).

Bibliografía y notas al pie de página

  1.  Este proceso implica pasar de simplemente describir los hechos a analizarlos rigurosamente y establecer principios normativos para guiar las decisiones financieras.
  2.  Cuando hablamos de escuela neoclásica, nos referimos a la teoría económica desarrollada a finales del siglo XIX como evolución de la economía clásica. Caracterizada por ideas de equilibrio general, maximización de utilidad y racionalidad de los agentes.
  3.  El modelo de competencia perfecta se creó para explicar los principios económicos en un mercado de bienes y servicios, centrándose en la maximización de la utilidad y la asignación eficiente de recursos. Por otro lado, la HME se desarrolló para explicar el comportamiento de los mercados financieros y cómo la información se refleja en los precios de los activos. La diferencia radica en los supuestos subyacentes de cada modelo: el modelo de competencia perfecta se enfoca en la asignación eficiente de recursos en la economía, mientras que la HME se centra en la eficiencia de los mercados financieros.
  4.  La idea central es que tanto la hipótesis de mercados eficientes como la escuela de bienestar se centran en identificar situaciones en las que el mercado no asigna eficientemente los recursos. En el caso de la hipótesis de mercados eficientes, los problemas de ineficiencia se relacionan con asimetrías de información, costos de transacción, comportamientos irracionales de los participantes del mercado, entre otros, que pueden impedir que los precios de los activos reflejen completamente la información disponible.
  5. El flujo de caja libre es una métrica financiera que representa la cantidad de efectivo disponible después de cumplir con las inversiones de capital necesarias para mantener o expandir el negocio. Al enfocarse en esta métrica, los accionistas pueden evaluar si la administración está utilizando eficientemente los recursos de la empresa para generar valor y si está tomando decisiones de inversión que beneficien a los accionistas a largo plazo. 
  6. La teoría del valor-trabajo (TVT) es una teoría económica que sostiene que el valor de un bien o servicio está determinado por la cantidad de trabajo socialmente necesario para producirlo. Piedra angular de la teoría de la explotación marxista.

Azofra Palenzuela, V., & Fernández Álvarez, A. I. (1992). Evolución reciente de la moderna teoría financiera. Anales de estudios económicos y empresariales, (7), 111-126.

Dempster, G. (2015). The Austrian Theory of Finance: Is It a Unique Contribution to the Field? In C. J. Coyne & P. Boettke (Eds.), The Oxford Handbook of Austrian Economics (pp. 13.25-13.44). Oxford Academic

Flórez Ríos, L. S., (2008). Evolución de la Teoría Financiera en el Siglo XX. Ecos de Economía, 12(27), 145-168. 

García Iborra R. (2020). Principios de Economía Financiera: Un Enfoque Austriaco. Madrid, España. 14-39.

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