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1 de marzo de 2021

“El mercado internacional está ofreciendo condiciones muy favorables”

Los inversores dieron “una grata sorpresa” en la reciente emisión de bonos soberanos y presentaron una demanda 6 veces superior a la oferta de Hacienda, según Iván Haas, director de Política de Endeudamiento. Esto genera un ambiente propicio para las empresas locales que quieran explorar los mercados de capitales externos, por la abundante liquidez que proviene de las medidas de apoyo de los gobiernos en el contexto de la pandemia.

El gobierno paraguayo concretó el 20 de enero pasado su décima salida a los mercados internacionales, con una operación calificada como exitosa y que incluso otorgó al país el estatus de grado de inversión a partir de la respuesta de los inversores.

En la oportunidad, además de colocar USD 826 millones en bonos para administrar el pasivo y financiar el Presupuesto General de la Nación (PGN) 2021, el equipo conductor de nuestra economía testeó el ambiente que se vive hoy en día en el mercado de capitales, en un entorno todavía dominado por la pandemia de COVID-19 y al mismo día en que el demócrata Joe Biden asumía la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica.

Iván Haas, director de Política de Endeudamiento del Ministerio de Hacienda, conversó con MarketData sobre esta experiencia y describe el escenario que pueden encontrar también las empresas privadas que estén interesadas en explorar esta vía de obtención de recursos.

Hace también un recuento del camino que sigue Paraguay en su camino por el avance en la calificación de riesgos y los desafíos para seguir mejorando la performance en el concierto internacional.       

– ¿Cómo califica el resultado de la emisión de bonos soberanos realizada días atrás en los mercados internacionales?

Nos sorprendió gratamente el resultado de esta operación, superó nuestras expectativas ampliamente. En la parte de manejo de pasivos, estábamos inicialmente estimando que la demanda por canje iba a ser del 25% al 30% del valor total del bono, que era USD 780 millones; finalmente, la demanda por canje llegó a alcanzar 70% del valor total del bono, estamos hablando de más de USD 500 millones que fue la demanda para hacer canje. Nosotros no tomamos toda esa demanda, agarramos solamente parte, fueron USD 339 millones, se le dio prioridad a aquellos inversionistas que querían hacer propiamente un canje porque el resto de los inversionistas querían vender su posición: a cambio de darnos el bono, querían dinero, son dos clases de inversionistas. Si nos centramos en la demanda total de la operación, era de USD 826 millones, la demanda total superó los USD 5.000 millones; eso implica prácticamente sobre suscripción, una sobre demanda, de más de seis veces de lo que salimos a buscar.

– ¿A qué factores atribuye esta alta demanda que obtuvieron los títulos paraguayos?

Esto habla claramente del apetito que tienen los inversionistas por el riesgo Paraguay, viene a reafianzar la confianza que ellos ya tenían en nuestros papeles. También, creo que esto viene impulsado por la alta liquidez que hay hoy en el mundo entero, así como en Paraguay, principalmente derivado de las medidas de COVID que aplicaron los países a través de sus respectivos bancos centrales. El mundo del mercado de capitales no está ajeno a eso, debido a eso es que también las tasas a nivel internacional hoy en día están más bajas de lo que estaban por ejemplo el año pasado, en plena pandemia; tenemos un ejemplo claro de los bonos con los que salimos en abril, el bono COVID, salimos a un plazo similar, a 4,95% (de tasa de interés), y el pasado miércoles 20 de enero tuvimos la oportunidad de salir a 2,739%, que es una diferencia más que sustancial.

“El mercado ya está viendo a Paraguay como un país de grado de inversión, mientras que las calificadoras aún están un poco rezagadas en ese tema”.

– La emisión iba a coincidir con la asunción del presidente Joe Biden ¿Cuál era la expectativa en cuanto a la influencia que podía tener este evento, que se sabía que captaría la atención mundial, y cómo terminó impactando?

Era un momento súper oportuno, veníamos trabajando ya esta operación desde el mes de diciembre, porque esto no es que sale de la noche a la mañana: hay un montón de papelerío, documentos que hay que preparar con antelación, lleva un mínimo de un mes de trabajo previo. Estuvimos monitoreando el mercado, buscando la ventana oportuna para salir; este año nos tocó trabajar con tres bancos de inversión: el Citibank, Itaú Nueva York y el banco Santander. Respecto a la asunción del presidente Biden, también era una preocupación a nivel interno si iba a influir o no en nuestra emisión, consultamos eso a los bancos de inversión que contratamos y la visión de ellos era que no iba a influir, que lo peor ya había pasado con aquellas manifestaciones de toma del Capitolio y (en el día de la asunción de Biden) Washington estaba prácticamente sitiada por militares, la seguridad se extremó, entonces no esperaban grandes sorpresas. Afortunadamente fue un día bastante tranquilo, que es lo ideal para cuando uno está en el mercado.

– A partir de esta reciente experiencia, ¿qué recomienda a las empresas privadas que estén interesadas en explorar los mercados internacionales para la obtención de fondos?

Esta emisión que nosotros hacemos, y tanto la administración del pasivo, siempre marcan como una guía para el sector privado; finalmente, el sector público se considera de cero riesgo dentro del país, entonces toda empresa privada que quiera salir al mercado va a usar como referencia nuestra tasa de interés. Hay que entender que salir a los mercados internacionales no es para cualquier empresa, deben ser empresas ya consolidadas, que operen dentro del marco de la legalidad, la transparencia, que tengan una espalda económico-financiera ya formada. Mi recomendación sería para aquellas empresas que reúnen estas características, que se animen, porque hoy en día el mercado internacional está ofreciendo condiciones muy favorables. Nosotros tenemos ya experiencia de empresas privadas que han salido a los mercados internacionales, como ser bancos principalmente, frigoríficos, incluso empresas telefónicas.

– ¿Por cuánto tiempo más podría persistir esta situación de elevada liquidez y bajas tasas de interés en el mundo?

Ahora lo que reina en todo el mundo es principalmente la incertidumbre, porque viene muy aparejado con el tema del COVID y las medidas restrictivas. En la medida en que los países sigan aplicando medidas restrictivas a la circulación, cuarentena, necesariamente eso va a ir aparejado de programas, de subsidios, de ayuda a las familias que no están trabajando; eso necesariamente va a continuar incentivando mucha liquidez de mercado. Sin embargo, cuando nosotros veamos que la vacuna esté dando sus resultados, que los países empiezan a levantar sus medidas restrictivas de circulación y las cuarentenas, ahí van a ir terminando estos programas de apoyo y es el momento en que vamos a ver que la liquidez se empieza nuevamente a normalizar y tal vez empecemos a ver un aumento gradual en las tasas de interés. Esto no creo que pase en el cortísimo plazo, todo depende de la vacuna, de cómo evolucione.

– ¿Qué efecto puede tener en la calificación país el impacto económico de la emergencia sanitaria que seguimos viviendo?

Respecto a la calificación país, nosotros el año pasado fuimos evaluados por las tres calificadoras de riesgo y reafirmaron la calificación que Paraguay ya tenía, también reafirmaron la perspectiva. De hecho, la calificadora Fitch fue la última que hizo esta evaluación, la hizo en diciembre del año pasado, así que es muy reciente, y nos reafirmaron la calificación BB+, con la perspectiva estable. Yo espero que este tipo de colocaciones (la de bonos soberanos, del 20 de enero) y la tasa que sacamos sean como una luz de alerta también para estas calificadoras de que el mercado ya está viendo a Paraguay como un país de grado de inversión, mientras que las calificadoras aún están un poco rezagadas en ese tema, porque todavía no somos grado de inversión.

“La principal fortaleza del país, señalada siempre por las calificadoras, es la fortaleza macroeconómica, la prudencia fiscal y la independencia del Banco Central”.

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Conversando también con colegas de otros países que ya son grado de inversión, nos comentan que esto es así: el mercado detecta mucho más rápido el avance hacia el camino del grado de inversión, sin embargo las calificadoras se toman un tiempo más porque hacen sus análisis, sus reportes, etc. El mercado es mucho más dinámico, tanto para bien como para mal; cuando te va mal también te van a castigar con la tasa, inmediatamente.

– Existe la convicción de que Paraguay llegará al grado de inversión, más aun con el resultado de la última emisión de bonos soberanos ¿Cuándo podría llegar este ascenso al estatus de menor riesgo país?

Yo no quisiera aventurarme a una fecha específica. Más que una carrera de velocidad, esto es una carrera de resistencia, porque las calificadoras todos los años hacen su evaluación del país y nos marcan en qué área estamos bien, en qué área estamos más flojos, y lo que tratamos de hacer es ir mejorando las áreas donde estamos más flojos. El grado de inversión se va a dar más temprano que tarde, el desafío es hacer las tareas bien y eso va a llegar solo. La principal fortaleza del país, señalada siempre por estas calificadoras, es la fortaleza macroeconómica, la prudencia fiscal y la independencia del Banco Central a la hora de aplicar políticas monetarias; esas siempre fueron nuestras fortalezas para mantener esta calificación. También la baja deuda, el bajo déficit, son variables que hoy nos mantienen en ese nivel de calificación.

– ¿Qué desafíos aún persisten para seguir avanzando en la calificación internacional?

Tareas por hacer siempre hay; por ejemplo, el tema de la institucionalidad hemos trabajado en varios frentes para mejorar. Una anécdota que me ha tocado vivir muy de cerca es del año 2017: el Congreso modifica el Presupuesto que envía el Ministerio de Hacienda, saca toda la partida de pago de deuda del Presupuesto General de la Nación; hablando mal y pronto, no teníamos forma de pagar la deuda, el presidente (de la República) en aquel momento veta el Presupuesto y se repite el Presupuesto del año anterior. En ese momento me preguntaban ¿cómo es posible que una disputa política – cualquiera sea la fuente, la índole, que no viene al caso discutir eso ahora – puede afectar en el repago de la deuda, por ejemplo? Me decían que es algo que debe correr por un camino totalmente paralelo, es un tema nacional y que atiende a cuestiones prioritarias de la república.

En línea con eso, nuestra ley de administración del pasivo, una de las virtudes es que ya no depende del Congreso administrar la deuda; el Congreso mantiene su potestad de aprobar o no el nuevo endeudamiento para el país, pero cuando hablamos de administrar la deuda esa herramienta hoy en día ya nos permite seguir administrando la deuda sin tener que ir cada vez al Congreso, donde pueden ocurrir este tipo de cosas que acabo de comentar. Son estas las señales que las calificadoras esperan, son señales de mejora en la institucionalidad del país.

Es importantísimo el tema de Gafilat (Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica), es una causa nacional incluso. Estas calificadoras, para sacar la calificación país, tienen toda una metodología y procedimientos que evalúan un abanico de elementos dentro del país, obviamente uno de ellos es la lucha contra el lavado de dinero. El resultado de ese examen es importantísimo para el país.

Perfil

Nombre: Ivan Johnnatan Haas Rivas

Formación profesional: Economista y Máster en Finanzas

Trayectoria profesional: Se ha desempeñado como especialista en deuda pública en la Dirección de Política de Endeudamiento del Ministerio de Hacienda. Inició su carrera profesional en el 2007, como pasante de dicha dirección.

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