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10 de mayo de 2021

¿Cómo se combate a una crisis económica?

En este artículo te contamos cómo se generan las dificultades en los mercados y qué medidas se aplican usualmente para contrarrestar sus efectos.

Cuando nos referimos a crisis económicas, hay que tener en cuenta que hay distintos tipos de crisis. No necesariamente el mal desempeño económico durante cierto tiempo significa que estamos en una crisis.

La crisis económica es una de las fases del ciclo económico, en la cual se presencia una caída en la mayoría de los sectores del mercado. Se identifica principalmente debido al movimiento impredecible en las principales variables que forman el equilibrio económico; es decir, la productividad de las empresas, al igual que el consumo de los participantes – en otras palabras, la oferta y la demanda –.

Generalmente, una crisis económica se destaca por el daño que genera al sector en el cual se origina, o en la duración de la recesión económica, lo que termina afectando negativamente al resto de los sectores que recibirán el impacto posteriormente.

El nivel de desempleo y el PIB (producto interno bruto) son indicadores a los que hay que prestar atención, porque podrían indicar la entrada de una crisis económica.

Sin embargo, dependiendo de los principales sectores en los que ocurra la desaceleración, surgen distintos tipos de crisis económicas.

Estos son algunos tipos de crisis económicas:

  1. Burbuja especulativa: Ocurre cuando el precio de un activo aumenta prolongada y anormalmente, alejando el precio cada vez más de su valor real. Esto puede ocasionar que aparezcan nuevos compradores con esperanzas de que el precio aumente aún más para luego venderlos; sin embargo, cuando el precio alcanza un valor irracional, este termina estallando y causando un desplome en el precio. Un ejemplo fue la crisis económica de 1929 en Wall Street.
  2. Crisis económica causada por deuda: Esta crisis se da mayormente debido a problemas de financiación generalmente relacionados con las dificultades en el pago de compromisos o la gestión de los tipos de intereses. Esto se da cuando un país acumula un gran volumen de deuda tras la excesiva emisión de nuevos títulos de deuda pública con la finalidad de financiación a corto plazo. La peligrosidad de este tipo de crisis depende de la relación entre la deuda pública del país y el volumen del PIB en el que se mueva anualmente.
  3. Crisis económica causada por factores externos: El ejemplo más relevante sería lo que estamos viviendo hoy en día a causa del COVID-19.

La crisis del coronavirus

La pandemia del COVID-19 y las restricciones que tuvieron que ser impuestas, más allá de impactar en la vida de la mayor parte de las personas en todo el mundo, también han dado un golpe duro a la evolución de la economía a nivel global.

Algunos de los efectos más notables son el impacto sobre la producción global, la interrupción de las cadenas de suministro y distribución, y el impacto financiero en las empresas y el mercado de valores.

Según el informe “Perspectivas económicas mundiales” del Fondo Monetario Internacional (FMI), esta será la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, y la primera vez que tantas economías sufrirán una disminución del PIB per cápita.

Las repercusiones negativas están afectando más profundamente a los países que dependen en gran medida del comercio internacional, turismo y, obviamente, a aquellos países más afectados por casos de COVID-19

La magnitud de estos problemas varía dependiendo de la región.

Hay que tener en cuenta, además, que la suspensión de clases y la dificultad de acceso a los servicios de atención médica probablemente tengan repercusiones negativas sobre el desarrollo del capital humano a largo plazo.

Sin embargo, hay distintos tipos de acciones que puede tomar un país para evitar el empeoramiento de su economía durante una época de crisis o para reactivarla una vez superadas las dificultades.

Algunas medidas que se pueden aplicar contra una crisis económica

Como ya sabemos, dos de las herramientas más efectivas de un país a la hora de combatir una crisis económica son las políticas fiscal y monetaria.

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El objetivo de una política fiscal es estimular la demanda a través del aumento de gastos públicos o una reducción en los impuestos. De esta manera, a través de nuevos proyectos públicos, se logra estimular la demanda y crear nuevos puestos de trabajo.

Por otro lado, las políticas monetarias ocurren cuando el banco central interviene en la oferta y demanda de dinero. Esto puede ocurrir a través de una disminución en las tasas de interés, incentivando el consumo, ya que los préstamos se vuelven más baratos y ahorrar se vuelve menos rentable.

Otra medida menos convencional de la política monetaria es el “Quantitative Easing” o la flexibilización cuantitativa, que generalmente se usa cuando la disminución de la tasa de intereses no es suficiente para contrarrestar los efectos negativos de la crisis.

Brevemente, el Quantitative Easing es la compra de títulos de deuda pública por parte del banco central, con el objetivo de introducir dinero nuevo a la economía y estimular su circulación.

Al comprar grandes montos de títulos de deuda pública, la demanda de estos aumenta, causando un aumento en sus precios y una disminución en las tasas de interés, y así disminuye el costo de financiación del Estado.

De esta manera también se logra hacer más atractivos otros activos como bonos de empresas o acciones, los cuales generalmente tienen más riesgo, pero ahora se vuelven relativamente más baratos.

Finalmente, otro método poco convencional que se puede utilizar en tiempos de crisis económica es el “Helicopter Money” o dinero en helicóptero.

Es un concepto creado por Milton Friedman, que consiste en directamente agregar dinero a la cuenta bancaria de las personas para lograr estimular directamente el consumo.

El término dinero en helicóptero es más que nada una metáfora para el método poco convencional de estimular la economía a través de una inyección de efectivo para combatir tiempos de deflación – o una caída en los precios –.

Ejemplos de hoy en día

Como ya sabemos, la economía de los Estados Unidos está entre las que más rápidamente se vienen recuperando del peor momento de la pandemia.

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La Reserva Federal (FED) de los Estados Unidos comenzó por disminuir la tasa de intereses hasta casi el 0%, al igual que la mayoría de los países impactados por el COVID-19

La FED también comenzó a comprar importantes cantidades de títulos de deuda pública como bonos del Estado, como medida para controlar los rendimientos y la tasa de interés para incentivar la demanda.

El mes pasado se aprobó el segundo paquete de estímulo, esta vez de USD 1,9 billones. En este paquete se incluyen cheques de USD 1.400 dólares para los contribuyentes del Estado, es decir, los que pagan impuestos.

El paquete de estímulo también destina grandes sumas de dinero a obras públicas para, de esta manera, aparte de mejorar las infraestructuras, ayudar a la economía a través de la creación de nuevos puestos laborales.

Esto se podría considerar como una combinación del Quantitative Easing y el Helicopter money, aparte de las políticas monetarias y fiscales mencionadas previamente, para combatir los efectos negativos de la pandemia en la economía estadounidense.

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